Estudio histórico sobre los orígenes del Rocío en Pilas por Julio Mayo

Bajo el título «Orígenes de la devoción al Rocío en Pilas», ha intervenido el historiador y archivero Julio Mayo este pasado sábado en las XV Jornadas sobre Historia de Pilas, cuya edición ha incluido este año el estudio de esta arraigadísima expresión de piedad popular desde hace más de tres siglos.

Precisamente fue el Presidente de esta antigua filial rociera, Manuel Anguas, quien presentó al historiador ante un auditorio completamente lleno y expectante por conocer las evoluciones de los trabajos. Hasta ahora no había podido documentarse, con rigor, el nacimiento de la segunda hermandad filial de las que concurren al santuario almonteño del Rocío, por lo que estas aportaciones historiográficas resultan determinantes para concretar el legado de la sociedad pileña a la conformación del riquísimo acervo cultural y popular de Andalucía.

Ante el gran vacío documental y el enorme desconocimiento sobre esta materia, este historiador especializado en religiosidad popular de culto multitudinario mariano, ha recurrido a rastrear por distintos archivos, tanto locales como foráneos, en qué grado de incidencia se ha manifestado la devoción a la Virgen del Rocío, por ejemplo, en los recién nacidos de siglos pasados. Mayo ha documentado cómo acuñaban este nombre los integrantes de los estratos sociales más humildes, aún sin figurar todavía entonces en el santoral propio de la Iglesia. Aquellas niñas y niños no llevaron nunca el nombre de Rocío como principal, sino en segundo, tercer o cuarto lugar de las larguísimas denominaciones que, antiguamente, se les otorgaba a los recién nacidos. Investigadores de la Universidad católica polaca de Lovaina, rastrearon hace unos años los archivos parroquiales de San Juan del Puerto, Hinojos y Villamanrique y concluyeron que la persona más remota que había recibido el nombre de Rocío fue un bebé de Villamanrique en el año 1750.

Ahora, este estudio de Julio Mayo pone de relieve que el pueblo de Pilas antecedió a su municipio vecino. El 21 de diciembre de 1749, fue bautizado Antonio José Joaquín María del Rocío, hijo de Diego Sánchez de Lara María Eugenia Muñoz. Julio Mayo también se ha valido de las últimas voluntades y testamentos de los habitantes de Pilas, en los siglos XVII y XVIII, para cuantificar el grado de devoción que le rindieron entonces a la Blanca Paloma.

Foto: Gabinete de Prensa Pilas

Ha desvelado que el fervor rociero se retrotrae al último tercio del siglo XVII, momento en la que se fundó su filial. Mayo explicó en estas Jornadas de Historia la gran influencia que ejerció el sacerdote Francisco Barrera, natural de Almonte pero ministro eclesiástico en la parroquial de Santa María de Pilas casi dos décadas, junto con un grupo de pileños estrechamente relacionados con Almonte y la fundación del convento de monjas dominicas de Nuestra Señora de la Encarnación, sede en la que la Virgen del Rocío comenzó a ser venerada cuando cumplía sus venidas extraordinarias a la villa de Almonte para protegerla de alguna calamidad.

Foto: Gabinete de Prensa Pilas

Julio Mayo es articulista de ABC y ha publicado en nuestras páginas numerosos artículos dedicados a aspectos inéditos de la historia del Rocío. También colabora estrechamente en la Revista Exvoto que edita la Hermandad Matriz de Almonte y será uno de los autores del libro de historia que la filial rociera de Triana proyecta publicar en los próximos años.

 



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