XLIII PEREGRINACIÓN DE LOS HOMBRES DE GINES

El 18 de julio de 1964, siendo las dos y media de la tarde, con un sol de justicia, fueron a pie por primera vez, desde Villamanrique al Rocío, 27 hombres de Gines que iniciaron así la peregrinación que en elevado número se lleva a cabo actualmente en el verano. Son estas personas las siguientes: Eugenio Cabrera Pavón, José Antonio Cabrera Pérez, Joaquín Cabrera Vega, Manuel Camino Camino "Tato", José Luis Camino Camino, Dionisio Camino Payán, Angel Campano Florido, Manuel Cotán González, Manuel Chaparro Vega, Manuel Fernández Pérez, Jerónimo López Gordillo, Jaime López Rodríguez, Jesús López Rodríguez, José Luis Melo Hurtado, Evaristo Melo Tejón, José Melo Ortiz, José Míguez Hurtado, Fernando Pacheco Vega, Celedonio Palomar Camino, Antonio Palomar Cortés, Gonzalo Pavón Mora, Juan Pavón, Juan Antonio Payán Cabrera, José Míguez Pavón "Batato", Manuel Pérez Montiel, Crescencio Pérez Pavón y Antonio Silva Rodríguez. 

Hace un par de semanas, cuando llegué a la Casa-Hermandad, muchos de vosotros ya estábais allí, en la puerta, esperando que se abriera el plazo de inscripciones. Era el primer día para apuntarse, y parecía como si os fuéseis a quedar sin ir. Érais, sobre todo, los veteranos, pero por vuestra ilusión parecíais niños chicos. Vamos, que casi os peleais por ser los primeros en apuntarse. Algunos de los que, siendo aún unos chavalillos, empezásteis esta historia hace 42 años. Qué locura ¿verdad? Irse andando al Rocío en verano, ¡¡ con estas calores !! (Con las calores de hace 42 años, y sin los medios de hoy) Porque, ¿llevávais agua fría? porque, de cerveza, ni pensarlo… ¿no? ¿cómo se enfriaba la bebida? Porque, hace 42 años lo del coche de apoyo aún no estaba inventado ¿no? ¿Y cómo llegásteis a Villamanrique, en un autobús con aire acondicionado…? 
Esta noche pasada, apenas habréis dormido. Los veteranos por ver de nuevo, un año más, llegado el día esperado. Y los más jóvenes, y los que van por vez primera, por que por fín va a ir al "camino del verano". 
Ya no sereis los 27 primeros valientes del 64, ni los 60 que nombra Alfredo Santiago en su copla

Por qué vamos al Rocío, 
cuando el sol tiene más fuerza, 
ahora que es el verano, 
ahora que ya no hay fiesta. 
Por qué vamos al Rocío 
andando por las arenas, 
siguiendo por los carriles, 
si hay coche y hay carretera. 
Por qué vamos al Rocío, 
no hay caballos ni carretas, 
ni mujeres, ni otras cosas 
que un día buscaste en la fiesta. 
Cada cual sabe por qué, 
pero hoy desde los cielos 
la Virgen está apuntando 
los sesenta rocieros 
que van al Rocío andando.

Seréis más de doscientos, o trescientos, los que esta mañana muy temprano os habéis dado cita en la Plaza de Santa Rosalía de Gines, y habéis asistido a la Misa ante el bendito Simpecado. Luego, ya bendecidos, media hora de autobús hasta Villamanrique de la Condesa. Allí el café y la copa de aguardiente, y a cargar cada uno con sus mochilas en busca de la Raya Real. En la Raya habréis rezado el Ángelus, habréis cantado, caminando, esas sevillanas de Gines con cadencia y con sentimiento, como sólo Gines sabe cantarlas y sentirlas, habréis bautizado a los nuevos, y habréis descansado durante la tarde en Palacio. 
Al refrescar, habréis vuelto a caminar otro ratito hasta llegar al Pinto, y allí habréis montado el descanso para la noche. (Pero sin carriolas ni tractores, sin los ruidosos generadores hoy tan habituales del camino rociero, tan sólo iluminados por las estrellas de la noche, y sabiendo que estáis tan cerca ya de Ella).   
Habréis compartido lo que llevárais cada uno con los demás, y os habréis unido en un coro para rezar el Santo Rosario. Alguno habrá empezado el primer misterio, y lo habréis cantado por sevillanas, como lo hace Gines desde 1969. Habrán salido, de la semioscuridad de la noche, las peticiones anónimas por el familiar enfermo, por el hijo que no endereza el camino, por el empleo que no llega, por el niño que está a punto de nacer, por la madre que ya no está, por el amigo que vino el año pasado…. y también las gracias a Ella, por haber salido de ese pozo de la droga, por la curación milagrosa del enfermo, por el contrato fijo del trabajo, por la solución del problema con el amigo… o simplemente…. por estar allí, en ese momento. Mirar al cielo, enmedio del campo, rodeado de pinares y de estrellas, y de doscientos hombres más, doscientos rocieros más, doscientos amigos más… que se emocionan, que rezan, que cantan y que lloran…. sí hombres que lloran.   
Ahora, cuando escribo, habréis terminado el Rosario, estaréis cantando despacito, compartiendo charla y cigarro con el compañero, con el amigo, incluso con el nuevo amigo que hoy has conocido. Otros se habrán echado sobre el saco de dormir para soñar, mirando a las estrellas de la noche limpia del verano rociero. 

Dentro de unas horas, los hombres de Gines llegarán a sus plantas para postrarse ante Ella.   
ELLA OS ESPERA, ROCIEROS DE GINES.

Saludos desde el Aljarafe.

Aljarafe (Miembro del Foro)

 

 

 



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