Comunicado de José Rosales Pazos a sus hermanos de la Hdad del Rocío de Triana

Hace apenas 6 meses compartí contigo mi ilusión y mi sueño de optar al cargo de Hermano Mayor de nuestra querida Hermandad. En este tiempo he trabajado intensamente, junto con todo el equipo humano que se unió a mi proyecto, por alcanzar la meta planteada, y debo reconocer que la rozamos con la yema de nuestros dedos el pasado día 20 de Septiembre, cuando logramos captar la  voluntad de la mayoría de nuestros hermanos.
      Lo acaecido desde entonces y la promulgación del Decreto de Palacio anulando el proceso electoral por irregularidades me invita a hacer algunas reflexiones de las que te quiero hacer partícipe:
Nadie de nosotros conocía el exhorto de la autoridad eclesiástica de 2009, en que se impelía a la Hermandad para que modificara sus normas para dar transparencia a los procesos electorales de futuro. Pese a que la Iglesia se pronunció de forma taxativa al respecto, nada se hizo y hoy somos todos víctimas de esa negligencia.
En todos los procesos electorales de la Hermandad de Triana, donde ha concurrido más de un aspirante al cargo de Hermano Mayor, se ha suscitado polémica. Y os lo digo desde el conocimiento más profundo ya que en las tres últimas elecciones en las que se ha producido este hecho he estado presente. D. Julio Aguado-D. Juan Guardiola, D. Manuel Alcantarilla-D. José Conde y en este  que se acaba de celebrar y en el que he tomado parte activa como aspirante a Hermano Mayor. Jamás se había llegado a estos extremos, pero las incidencias eran manifiestas como el propio Palacio Episcopal, puso de manifiesto en la fecha ya indicada.
En estas últimas elecciones, de forma cobarde y anónima, y desde un primer instante, se nos ha acusado de ser los auténticos culpables de lo acontecido, pero quiero decirte que tengo la conciencia completamente tranquila, porque seguro que he cometido errores, pero en ningún caso desde nuestra candidatura, se han realizado maniobras fraudulentas para alterar el resultado de las elecciones.
Si necesito que conozcas una serie de hechos que no han sido puestos de manifiesto, y que quiero que conozcas, porque desde su conocimiento se podrá actuar para que no vuelvan a producirse en el futuro:
a. Los candidatos que opten a dirigir nuestra Hermandad debieran tener las mismas oportunidades, se sea “oficialista” o no, cosa que en el caso que nos afecta, no se ha producido ya que en mi caso se me negó el acceso al censo electoral de hermanos con derecho a voto, lo que genera una indefensión muy importante.
b. Se han modificado sobre la marcha las reglas del juego: El día 11 de Septiembre la Secretaría de la Hermandad me comunicó mediante escrito que serían declarados nulos todos los votos por correo en el que el domicilio que figurara en el DNI de los votantes no coincidiera con el que estaba registrado en los archivos de la Hermandad. Y este cambio de norma se produce en un momento en el que el plazo de ejercicio del derecho de voto por correo está prácticamente finalizado. Este alteración “legal”, trajo como consecuencia que se declararan nulos decenas de votos, ya que de facto supone que los hermanos desplazados, los que viven de alquiler o simplemente los que tienen en la Hermandad un domicilio comercial para recibir su correspondencia no podían votar. Increíble pero cierto. Se cercenaba impunemente el ejercicio de un derecho a muchos hermanos y se alteraba un proceso sin justificación normativa que pueda amparar este hecho. Curiosamente esta condición no resultaría de aplicación a los hermanos que votaran presencialmente, que podían estar domiciliados donde quisieran, lo que supone una discriminación flagrante hacia aquellos que no residen en Sevilla capital.
c. Pese a que Palacio Episcopal nombró 5 delegados para supervisar el proceso electoral, la tarde noche del martes 18 de Septiembre sucedió un hecho, a mi juicio gravísimo, en la sede de nuestra Hermandad, más concretamente en su Secretaría. Ese día, y habiéndose negado la presencia de un testigo integrante de la candidatura que yo encabezaba, los integrantes de la mencionada Secretaría procedieron al recuento del voto por correo, pero en vez de limitarse a constatar el listado de hermanos que habían ejercitado de este modo su derecho de sufragio, que es lo que se había hecho en todas las ocasiones precedentes, se procedió a abrir uno por uno, todos los sobres que contenían el voto por correo, con la “supuesta excusa” de dar cumplimiento a la norma de que el domicilio del DNI debía coincidir con el que figuraba en los archivos de la Hermandad. Fue en ese momento, y sin contar para nada con la opinión de los delegados de Palacio, cuando se procedió a anular infinidad de votos sin que se haya dado una razón, convincente, o no, de lo sucedido.
Este hecho, por sí mismo descalifica a sus autores materiales y a las personas que lo autorizaron y viola cualquier garantía en un proceso electoral. Tras esa manipulación del voto por correo ¿Quién puede acusar a nadie de haber cometido algún hecho punible?. Estas cosas no ocurren en ninguna entidad que se precie de ser mínimamente seria, y como la nuestra lo es, habrá que recabar las responsabilidades personales de quienes actuaron de esa manera.
d. Los sobres que contenían el voto por correo bajaron abiertos a la capilla, concretamente a la sacristía el día 20, como pueden constatar algunos hermanos. Curiosamente algunos de ellos que fueron a votar presencialmente se encontraron con la sorpresa de que habían votado por correo, al menos supuestamente. No explicándose de donde habían salido las copias de sus DNI que no habían entregado a nadie. En fin, otro problema que habrá que aclarar para futuras elecciones.
e. Para finalizar este apartado simplemente aclarar que Palacio Episcopal ha dejado muy claro que el voto del hermano fallecido hace dos años y residente en Salteras, no es atribuible a ningún candidato en concreto ya que extrañamente su voto si fue introducido en la urna. O sea que la Secretaría de la Hermandad, tras su intensa labor de verificación del voto por correo y búsqueda de coincidencia de domicilios, omitió excluir el voto de una persona cuyo fallecimiento fue comunicado a la Hermandad hace ya muchos meses. La verdad es que fueron muy celosos en cotejar algunos datos y omitieron aquello que resulta más obvio.
Soy un hombre de nuestra Hermandad desde mi misma cuna, hablo y comento muchas aspectos de la vida de la Hermandad con muchos de vosotros y nunca como ahora, y he pertenecido a cinco Juntas de Gobierno, he visto una división tan radical en ella, con todo lo que ello conlleva de falta de compromiso, de abulia y con las repercusiones que ello va a tener en la vida ordinaria de nuestra Hermandad en unos momentos tan complicados como los que vivimos actualmente.
En este medio año he trabajado de forma concienzuda por alcanzar un sueño, he contado con el apoyo y la simpatía de muchos de vosotros que me habéis infundido ánimos en los momentos más complicados. He contado con la ayuda inestimable de un grupo humano, aquel que conformaba mi proyecto de Junta, que no sólo han sido mis colaboradores, sino un verdadero ejemplo de amor a nuestra Hermandad y a la Virgen del Rocío y también he tenido el soporte de toda mi familia que sin titubeos ha estado a mi lado cuando lo que requerido. Pero he de reconocer que junto a momentos inolvidables, también he pasado los momentos más amargos de mi vida, desde que terminó el proceso electoral hasta la fecha de hoy. He estado expuesto a un escarnio público tan inmerecido como injusto, pero si ese sufrimiento sirve para que nuestra Hermandad tome un nuevo rumbo bienvenido sea.
Lo sucedido tiene que marcar un punto de inflexión en la historia de nuestra Hermandad, no pueden seguir manejándose las cosas como ha acontecido en los últimos años. Tiene que primar la transparencia, la comunicación fluida con los hermanos y sobre todo la espiritualidad, porque nunca debemos olvidar que somos un apéndice de la Iglesia Católica y no un escaparate donde lucir el palmito personal de cada uno de nosotros.
Hechas todas estas reflexiones, quiero comunicarte mi decisión irrevocable de no presentarme al nuevo proceso electoral que se abre en estos días, y lo hago por respeto a la Santa Madre Iglesia y por el bien de nuestra querida Hermandad que debe estar siempre por encima de nuestros sentimientos ególatras. Y cuando hablo del bien de nuestra Hermandad no es una expresión vana, no es una excusa vacía de contenido, el bien de nuestra Hermandad no es otro que el de adaptarse a la nueva realidad que supone el colectivo de más de 4.000 hermanos que la conformamos. Si el paso que hoy doy contribuye a que podamos disfrutar de una Hermandad abierta, receptiva, colaboradora, y que prescinda de los métodos obsoletos que hoy operan en ella, me sentiré enormemente orgulloso del paso que hoy doy. Si  no es así, simplemente mi decisión no habrá servido para absolutamente nada.
Me gustaría rogarte encarecidamente que tomes parte activa en la vida de nuestra Hermandad, que hoy más que nunca nos necesita a todos. Una Hermandad no tiene vida propia si nosotros no le insuflamos el latido que la haga vivir en prosperidad y cumpliendo sus objetivos de fe y caridad cristiana.

Por último agradecer tu colaboración, me hayas votado o no, eso es irrelevante. Con tu compromiso has contribuido a que nuestra Hermandad sea a partir de hoy, con 200 años recién estrenados, una Hermandad más grande.

Que la Virgen del Rocío te bendiga.

VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO

VIVA LA HERMANDAD DE TRIANA.

José Rosales Pazos
Hermano de Triana




Foro del Rocío

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