Providencia Rociera por Santiago Padilla

Hoy se cumplen veinte años del día en que encontraron muerto en su domicilio particular al historiador villalbero, Juan Infante Galán, leyenda viva de la historia rociera, al que tuve el honor de conocer y tratar, y que en parte me aficionó a la investigación rociera. La providencia quiso que su inmenso legado documental, bibliográfico,….. llegara a manos de la Hdad. Matriz por esos caminos inescrutables que solo conoce la Virgen. Hoy lo contamos en las páginas de ABC. Buenos días!!!!
PROVIDENCIA ROCIERA.

La noticia la daba el diario ABC de Sevilla, en cuya redacción trabajó el villalbero muchos años: “Fallece el académico, investigador y cronista rociero, Juan Infante-Galán”. Lo leímos conmocionado en papel, aquella mañana del 15 de mayo, viernes, de 1998. Faltaban escasamente dos semanas para la Romería de aquel año, en la que Triana iba de luto a la aldea por la muerte de su histórica camarista, Rocío Astolfi, hija del mítico Carlos Astolfi. Y en el ambiente reinaba el dolor por la ausencia de Alberto Jiménez, el alcalde de Triana, y su mujer Ascen, asesinados por ETA, que un año antes habían celebrado la misa de romeros con la hermandad.

Pasada la Pascua de Pentecostés, una honda inquietud embargó a los miembros de la junta de gobierno de la hermandad que presidía Pedro Rodríguez Villa. No en vano, siempre se había especulado con el valor del patrimonio documental que atesoraba en su domicilio particular en Sevilla. Muy previsiblemente, de gran importancia para la Hermandad Matriz, que había perdido la mayor parte de su archivo documental en los días aciagos de julio de 1936. Pero nadie sabía a ciencia cierta cuál era su alcance. Y lo peor, quién sería el destinatario final de aquel legado que él había intentado colocar con poca determinación en varias instituciones públicas y privadas. Máxime, cuando en sus últimos años se había distanciado del pueblo y de la devoción a la que entregó una parte tan significativa de su vida, desde que tomara posesión como maestro de la Escuela Nacional nº 4 de Almonte en el año 1935, siendo poco más que un adolescente.

Quiso la providencia que una sobrina carnal, desconocida para sus círculos más íntimos, salesa en el convento de Santa María de la Visitación de Córdoba, se pusiera en contacto con el reverendo, Don José Gutiérrez Mora, q.e.p.d., párroco del Sagrario de la catedral, un venerable sacerdote, gran devoto de la Virgen del Rocío, para reclamar su mediación providencial, conocedora de su amistad con el difunto, que no había testado. Y aquí empezó el prodigio. Fue entonces cuando se conoció la existencia, sorprendente, de su hermana Isabel, una nonagenaria, mayor que él, afincada desde joven en Valverde del Camino, que determinó con sus hijos donar generosamente este ingente patrimonio a la Hermandad Matriz de Almonte.

En 1999, verificado su inmenso valor testimonial e histórico, no solo para El Rocío, por su riqueza, el fondo pasó a engrosar su archivo histórico, y se iniciaron, ya en el año 2000, los trabajos de inventariado, ordenación y catalogación. Primero con la ayuda de la Fundación el Monte, y después de la Fundación CAJASOL, bajo la dirección del profesor de la UPO, Antonio López Gutiérrez, inicialmente en colaboración con la profesora Mª Luisa Pardo Rodríguez de la US. La crisis del 2007 dejó parados los trabajos, al desaparecer el apoyo de estas entidades. Y en 2011 se retomaron, ya a cargo de la propia Hermandad Matriz, los que esperamos poder concluir en este 2018. De su magnitud nos dan cuenta estos números: 248 legajos y 1221 carpetas, 9.918 libros, 33 cabeceras de periódicos y 90 de revistas de diferente índole y número de ejemplares, más de 10.000 fotografías y negativos en diferentes soportes, un 10%, de temas rocieros.

Fue la obsesión de Don Juan en el ocaso de su existencia: ¿En qué manos dejar, latentes, estos notables afanes intelectuales y recopilatorios, desarrollados durante más de sesenta años?. Hoy podemos afirmar, que Juan Infante Galán, protagonista de muchos momentos luminosos de la historia rociera, cronista sin par de su Romería en las páginas de ABC y autor de un libro que sigue siendo clave, “Rocío, la devoción mariana de Andalucía” (Prensa Española, 1971), está más vivo que nunca, veinte años después de su muerte. Palpitando para siempre entre los muros de la casa de la Hermandad Matriz de Almonte, donde su esfuerzo está dando ya frutos muy valiosos para el conocimiento de la historiografía rociera (Ver revista EXVOTO). El culmen de una historia real con final feliz, que tiene todos los ingredientes de un gran prodigio de la providencia rociera.

Santiago Padilla.

ABC de Sevilla 15-05-2018



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