Presentación de la restauración de la corbeta Bélgica en el Rocío

El día 24 de septiembre a las 13:00 horas en el Santuario del Rocío, se hará la presentación de la restauración de la corbeta Bélgica (Belgique), donada por el Duque de Orleanas en 1911. Estarán presentes el Presidente de laHermandad Matriz Rocio junto con algunos miembros de la Junta, también acudirán los restauradores y las personas que han colaborado para que dicha restauración haya sido posible.
La maqueta, que durante muchos años ocupo un lugar destacado en la antigua Ermita, se mostrará a partir de mañana en el nuevo Museo del Rocío.
Gabinete de Prensa de la Hdad. Matriz.
La maqueta llevaba la siguiente inscripción: “A Nôtre Dame del Rocío. Exvoto de le Duc D´Orleans. Champagnes Polaires Artiques. 1905-1909”.
Reportaje fotográfico al detalle: Hdad. Matriz – M.Romero Triviño
Como ocurriera hace más de un siglo, uno de los Exvotos Reales más señeros de los que se exponian en la anterior Ermita del Rocío, ha vuelto a ser ofrecido a Nuestra Santísima Madre del Rocío, tras una Eucaristia a Sus Pies. Al igual que lo hiciera a principios de 1911 el príncipe Luis Felipe Roberto, Duque de Orleans,(1869-1926) al regreso sano y salvo, de una de sus expediciones al Polo Norte, sus descendientes y los de aquellos que participaron con él en las mismas, a través de la Fundación “Nao Victoria”, han hecho entrega a la Hermandad Matriz del Rocío de Almonte, de la maqueta de la Corbeta “Belgique”, en la que realizara sus viajes, una vez restaurada, dado el estado en que se encontraba con el paso de los años, más concretamente desde la desaparición en 1963 de la anterior Ermita.
El magnífico trabajo de restauración de la maqueta, ha sido llevado a cabo por el modelista naval, D. Luciano Benjumea Älvarez, (Herrera-Sevilla, 1940), que lleva más de 60 años, fabricando maquetas en su “astillero de la sierra sur de Sevilla”.
Con el mimo que da la impronta de artista más aproximadamente unas 1.200 horas de trabajo, Benjumea ha conseguido devolver su esplendor a la maqueta escala 1:36 de aquella Corbeta “Belgique” que en 1884, año de sus construcción en Svelvik (Noruega), comenzara su andadura por los mares como ballenero bajo el nombre original de “Patria”; fuera posteriormente la primera en surcar los mares de la Antártida (1897-1899) ya bajo el nombre “Belgique” y realizara numerosas expediciones científicas a ambos Polos hasta 1916; fuera nuevamente bautizado como “Isfjord”, operando como buque de pasajeros; sirviera como empresa de procesamiento de pescado flotante (1918), otra vez como “Belgique” y terminara sus días, previamente desarbolado, como polvorín flotante de las Tropas Aliadas (británicas en este caso) en la II WW, siendo hundido por los daños colaterales de un bombardeo alemán cerca de la localidad de Harstad (Noruega) el 19 de Mayo de 1940.
El pecio de la misma se encuentra localizado desde 1990 en el estrecho de Brurvik en la península Gangsasen, a unos dos kilómetros de la ciudad de Harstad, existiendo un proyecto de recuperación de los restos para su exposición.

La fotos siguientes en detalle que pueden ver en la Galería Fotográfica, dan fe del resultado de esta restauración que para disfrute de todos los rocieros, se podrá contemplar a partir de ahora en el Museo de los Tesoros del Rocío, todo ello gracias los benefactores del proyecto, D. Jaime González-Gordon Díez, Dña. Beatriz de Orleans-Borbón Parodi Delfino, Jean Louis de Guerlache, nieto de Adrien de Gerlache , capitán del barco y lapropia Hermandad Matriz, con la coordinación de la Fundación “Nao Victoria”.
Se incluyen también algunas fotos históricas de la vida de la Corbeta “Belgique” y del Acto celebrado en el Santuario.

Información obtenida de la Oficina de atención al Peregrino de “El Rocío”

También de recuerdo de los que conocieron la anterior Ermita y más concretamente en el pilar del lado derecho del presbiterio, existían unos pescantes de forja, que se adornan con el escudo real de la casa de Francia, sosteniendo una gran vitrina que guardaba uno de los más interesantes y significativos exvotos reales del santuario del Rocío: la réplica de la corbeta “Belgique” ; del escudo colgaba con una cadenilla una placa de plata que decía:
A
N. D. DEL ROCIO
EXVOTO
LE DUC D´ORLEANS
CAMPAGNES POLAIRES ARTIQUES
1905 – 1909

corbeta belgique

El príncipe Luis Felipe Roberto, Duque de Orleáns, hijo de los Condes de París, hermano, de la Infanta doña Luisa, hombre emprendedor y viajero, tocado de esa curiosidad científica y exploradora de su tiempo, organizó diversas expediciones exploradoras y científicas a las entonces todavía en gran parte ignotas tierras del Polo Norte.

Tras la primera de ellas, iniciada en 1905 a bordo de la “Belgique”, adquirió la misma por 13.000 francos.

La emprendida en el verano de 1907, cuya crónica y datos científicos fueron recogidos por el propio duque de Orleans en un libro publicado en París en 1909, titulado “La Revanche de la Banquise. Un été de derive dans la mer de Kara. Juin-Septembre 1907”, fue la más arriesgada.
Las primeras páginas del Diario recogen ya la profunda preocupación del Duque, en los inicios mismos del viaje, como un presentimiento de los grandes peligros futuros; dice: “La suerte está echada; de pronto, bruscamente, casi sin transición, me encuentro solo, aturdido, como si con los pies juntos hubiese saltado al vacío”.
Antes de partir de Berger, en Noruega, el 18 de junio, visita la pequeña iglesia católica y a su párroco, el sacerdote Wang; el duque lo describe así: “Antes de partir, como hice en mi viaje de 1905, he bajado a tierra con mi fiel Joe para ponerme en regla. Tiene un gran encanto la misa matinal en esta pequeña capilla, la oración florece por si misma en los labios y uno se siente cerca de Dios y capaz de grandes cosas”.
Seguramente el Duque, se sentía movido por el recuerdo, en esa mañana de grandes emociones, a punto de partir para la arriesgada aventura incierta, de otras misas en la soledosa y cálida paz de otra pequeña iglesia, en las marismas almonteñas, y recordaría los bellísimos ojos misericordiosos y la humildosa majestad acogedora de Nuestra Señora del Rocío, la gran devoción de su madre la condesa de París.

Tal sería su devoción a la Reina de Las Marismas, que en su primer viaje de 1905 por aquellas latitudes polares de Groenlandia donde bautizaron una pequeña isla con el nombre de Rocío, en honor a la Santísima Virgen protectora de sus hijos marinos más intrépidos. Hoy día este islote sigue llevando el nombre, con una pequeña variante, y la isla de “Rosio” figura en las cartas del polo Norte como recuerdo de esta valerosa aventura.

A los pocos días de comenzar la travesía, se hallaban en la mar de Kara, que los aprisionan y obligan a permanecer a la deriva. Hasta el 22 de agosto pasaron momentos arriesgados y de gravísimo peligro, pero en este día parecen exaltadas las fuerzas de la naturaleza, y el Duque escribe en su Diario: “El ímpetu del hielo es un espectáculo grandioso; no he visto jamás nada más impresionante, por la sensación de violencia brutal que nos producía ver y sentir las corrientes opuestas coger de golpe al navío y tirarlo de un lado a otro, con fuerza irresistible, como un barquichuelo, a pesar de los esfuerzos de la nave y del timón. En semejantes momentos sentíamos la presencia de Dios, y fiábamos sólo de su bondad el buen fin de nuestra aventura”.

Por fin, el 30 de agosto salían por el estrecho o puerta de Kara al mar de Barents, y el 14 de septiembre arribaban a Hammerfest, puerto noruego cerca del cabo Norte. Lacónicamente dice el Diario: “A las cinco bajé a tierra para ir a la iglesia, a dar gracias a Dios por habernos protegido tan milagrosamente en esta peligrosa expedición”.
En la primavera de 1911, el Duque de Orleans ofrecía a la Virgen del Rocío esa reproducción de la corbeta “Belgique”, a la que tanto cariño tuvo y con la cual navegó los mares remotos, entre hielos y tempestades. El exvoto era una reproducción exacta del original (Escala 1:36) en sus más pequeños detalles, hasta los observatorios meteorológicos de cubierta, constituyendo lo que se llama un “barco retrato”.

Este blanco barquito alzado en alto al lado de la Virgen, recordaba a los que visitaban el Santuario, que un príncipe de sangre real, heroico y aventurero, don Luis Felipe Roberto, Duque de Orleans, llevó el nombre de María Santísima del Rocío, su nombre de blanda luz, de suave ternura, sobre la fría dureza de los hielos polares. Muchos años después, como se narrará en capítulo aparte, un grupo de Rocieros por el Mundo, llevó la imagen de Nuestra Santísima Madre al otro polo.
Con la desaparición de la antigua ermita se pierde la pista de la maqueta, que desde 1961 y por avatares de su historia, sufrió un grave deterioro tras el que apenas quedaba sino su casco. En la primavera del 2014, la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. Del Rocío de Almonte se propuso la reconstrucción de la maqueta para ser expuesta en el Museo-Tesoros del Rocío. Gracias a los benefactores del proyecto, D. Jaime González-Gordon Díez, Dña. Beatriz de Orleans-Borbón Parodi Delfino, sobrina nieta del Duque de Orleans, Jean Louis de Guerlache, nieto del capitán del barco, y la propia Hermandad Matriz, el modelo ha sido remodelado y puesto a punto por la Fundación Nao Victoria de manos del maquetista Luciano Benjumea Alvarez (que ha realizado una primorosa y concienzuda labor.
La maqueta se encontraba en un estado que requería un profundo trabajo de reconstrucción para lucir en el nuevo museo. Por ello, se ha investigado sobre cómo fue el barco original, su historia, sus formas y equipamiento, datos con los que reconstruir con todo rigor y fidelidad el modelo original que hace más de 100 años el duque de Orleans ofrecía a la Santísima Virgen del Rocío.

Ahora, 103 años después, esta maqueta se encuentra nuevamente en El Rocío, expuesta en el nuevo Museo-Tesoros del Rocío.

Bibliografía:
Juan Infante-Galán: “Exvotos Reales en el Santuario del Rocío” -Artículo ABC 2/6/1963
Juan Infante-Galán: “Rocío: La Devoción Mariana de Andalucía”
Revista “SEMANA” 1/6/54
Fondo documental del Centro de Estudios Rocieros del Ayuntamiento de Almonte (CER)
Guadalupe Fernandez Morente (Fundación Nao Victoria): “La Corbeta Belgica”
Belgica Genootschap (http://www.belgica-genootschap.be/index.php?option=com_photogallery&Itemid=6&album=395&pic=5306)
Archivo Particular de Manuel Romero Triviño

Más información en:
http://www.hermandadrociosevilla.com


La réplica de la histórica corbeta, Bélgica, obsequio del Duque de Orleans en 1911 a la Virgen dl Rocío, perdida durante 50 años luce esplendorosa en los Tesoros del Rocío.
La réplica de la histórica corbeta, Bélgica, obsequio del Duque de Orleans en 1911 a la Virgen dl Rocío, perdida durante 50 años luce esplendorosa en los Tesoros del Rocío.
Acto de presentación en el Santuario del Rocío de la réplica restaurada de la corbeta
Acto de presentación en el Santuario del Rocío de la réplica restaurada de la corbeta


Foro del Rocío

Un comentario en “Presentación de la restauración de la corbeta Bélgica en el Rocío

  1. Juan Cepeda

    Es curioso como algunas personas intentan engañar diciendo que el Duque de Orleans puso nombre a dos islas, a una con el nombre de Rocío (Rosio) y la otra Villamanrique; es totalmente falso. Solo fue a una, a un islote, con el nombre de Rosio, en honor a la Blanca Paloma. Se puede comprobar en los mapas realizados en la época, inclusive se puede buscar ahora en google earth que solo existe una isla, la de Rosio.

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