La Coronación de la Virgen del Rocío en 1919

Por la Bula Pontificia del 8 de septiembre de 1918 se ordena y manda sea coronada Nuestra Señora del Rocío.

Por la Bula Pontificia del 8 de septiembre de 1918 se ordena y manda sea coronada Nuestra Señora del Rocío. Esta Coronación Canónica se llevó a cabo en una ceremonia solemne el día 8 de junio de 1919, por el Excmo. y Rvdmo. Cardenal de Sevilla Don Enrique Almaráz y Santos.
El origen
La historia de esta coronación comenzó el 25 de mayo de 1918, cuando el canónigo de la catedral de Sevilla, natural de Hinojos, Don Juan Francisco Muñoz y Pavón, lanzó la idea desde el periódico ” El Correo de Andalucía”, con un artículo titulado “La pelota está en el tejado”.
Anteriormente había existido un cuento: “El traje de luces” publicado en Lérida en 1916, del presbítero de Niebla Cristobal Jurado Carrillo, que cuenta la historia de un torero andaluz y en el que se habla de la coronación de la Virgen del Rocío. Una seguidilla de la época, que Flores Cala publica en la prensa de Huelva, nos deja la duda de la autoría de la idea, dice así:

De la Virgen del Rocío
Y de su Coronación
¿De quién fue la idea?
¿Fue del Párroco de Niebla,
O de Muñoz y Pabón?

¿Aprovechó Muñoz y Pabón la idea expuesta en el cuento?


Juan Fco. Muñoz y Pabón

El artículo “La pelota está en el tejado”
El artículo del insigne novelista, Lectoral del Cabildo sevillano, decía:
“Apoyándome en el pensamiento del consejo de Gamaliel en el Sanedrín, en pro de la causa de los Apóstoles, me atrevo en estas líneas á lanzar una idea: seguro de que, si es de Dios y de su Santísima Madre, prevalecerá, y si es cosa mía, se desvanecerá ella sola como el humo.
La idea es esta.
La imagen de Nuestra Señora del Rocío, Virgen la más Popular de toda esta Andalucía baja; con culto el más ferviente y la más acendrada devoción en las dos vastas provincias de Sevilla y Huelva, no está canónicamente coronada, y lo debiera estar.
¿No lo están la del Pilar, de Zaragoza; la de los Reyes, de Sevilla; la de las Angustias, de Granada; la de Begoña, allá por tierras vascongadas; la de los Milagros, del Puerto de Santa María; la de la Cabeza, de Andújar; la de los Remedios, de Fregenal de la Sierra…? Pues bien: aparte la del Pilar pues quien dice el Pilar dice todá España, ninguna de las anteriormente citadas, cuenta con una devoción más extendida. Ninguna tiene “una hermandad” en sinnúmero de pueblos de la región; ninguna encarna una fe más grande ni un amor más ardiente en partidos y partidos…

El Rocío, decía yo hace años en un artículo que corre por ahí, debiera ser declarado “monumento nacional”. No aquella poética ermita de las marismas almonteñas, con ser, como lo es en efecto, el relicario de todos los amores del Condado y del Aljarafe… el lacrimatorio de las penas de aquel terruño, como propiciatorio que es de las grandes misericordias de la Reina y Madre de misericordia: sino el Rocío-costumbre; el Rocío-institución: el Rocío, carreta del sin-pecado… el Rocío, tamboril y dulzaina… el Rocío, promesa y el Rocío, exvoto … el Rocío, peregrinación á pie y el Rocío, penitencia… el Rocío, rosario y sermón que no se oye, porque los vivas son más elocuentes que los razonamientos… el Rocío, procesión, que há menester para desenvolverse, y aun así le viene estrecha, toda la inmensidad de la marisma… ¡Todo esto es lo que yo quisiera que se declarase monumento nacional!-esto es: intangible-para que los venideros lo heredasen, tal y como nosotros lo hemos recibido.

¡El Rocío es el más expresivo grito de fe y el más apasionado llanto de amor a María Santísima, que sale de toda esta Andalucía durante todo el año!
Ayer me lo decía un señor, residente en Madrid -el pintor Hernández Nájera, para que no se diga que atestiguamos con muertos:-Yo vengo todos los años, cójame donde me coja, sólo á ver la Hermandad del Rocío á su vuelta á Triana. ¿Ve usted todo lo grandioso ¡lo definitivo! de la Semana Santa en Sevilla? Pues á mi me llega más al alma de español y de creyente el espectáculo del Rocío … Crea usted que no se parece a nada de este mundo.
Pues bien; esta veneradísima imagen, que tiene tan extendida devoción… que cuenta con su historial taumatúrgico… que dispone ¡hasta de su cancionero!, pues desafío á quien no sepa una copla popular, que empieza por:

La Virgen del Rocío…
esta imagen de la Madre de Dios debe ser canónicamente coronada… ¡Es cuestión de decoro rociero!
Que qué se necesita para ello? Lo que se necesita para todo en este mundo: un hombre.. y luego una mujer como complemento del hombre.

El hombre puede ser en Sevilla el Sr. Cura del Salvador, que es todo un prestigio rociano. Y la mujer … la señorita doña María Magdalena Almaráz y Santos, que con sólo una vez que ha ido al Rocío, ha vuelto más rociera… que “el arroyo del Anjolí”.
Esto, en Sevilla. Que en Huelva, porque de Huelva no puede prescindirse (porqué si el Rocío es de la Diócesis de Sevilla, la Virgen del Rocío es de la provincia de Huelva)… en Huelva, ahí está el hombre más grande de todos los que han salido de por allí:
Siurot, el más rociano “de entre todos los hijos de los hombres” y, como pareja para él, Dª Juana Soldán, viuda de Cepeda, primera contribuyente de la provincia… Una bija suya debe la salud á una misericordia de la Virgen.
Si á estos cuatro prestigiosos se les suman, por ejemplo, los José Anastasio Martín, de Sevilla, y los Manuel Mora y Romero, de Huelva… y luego “Anita Vallaolí” con todos los almonteños… y todos los rocianos, que son todos los de muchísimas leguas á la redonda del Lourdes del Condado, creo ¡y lo creo como si lo viera.! que, para el Rocío que viene, podríamos cantar canónicamente la copla que aprendimos cuando niños:
La Virgen del Rocío,
Blanca paloma,
Ha estrenado este año
Manto y corona.

Si puede servir para algo mi pobre pluma…
La Pelota está en el tejado. La Santísima Virgen se encargará de decir si es cosa de ella ó de mi pecador.

Juan F. Muñoz y Pabón

Sevilla, 24 de Mayo de 1918 ”

Adhesiones

Esta idea no cayó en el vacío y a partir de ella comenzaron a llegar centenares de adhesiones a la misma. A continuación reproducimos algunas de ellas:
Tengo el honor de comunicar a V.S. que el Ayuntamiento de mi presidencia en sesiónde hoy, hizo constar en acta el júbilo que ha producido su hermoso artículo, lanzado a la publicidad, sobre la Coronación canónica de Nuestra excelsa Patrona …
Almonte 1º de junio de 1918 . –El Alcalde, Juan Acevedo

“Mi querido amigo: Por la Blanca Paloma de las marismas andaluzas,todo. Estoy a las órdenes de usted, o de quien cultive su iniciativa, para ayudar modestamente, pero con buena voluntad, en la feliz idea de coronar a la Santísima Madre de Dios, mi Santa Madre del Rocío, con corona en que el amor y la fe, el oro y los brillantes digan lo que queremos todos a la Señora de nuestros pensamientos…
M. Siurot

“Muy señor mío y respetable amigo: Como camarista de la Santísima Virgen del Rocío y como almonteña, debo expresar a usted el gran júbilo que me ha producido su hermoso y laudable artículo publicado en la prensa sobre la coronación canónica de mi idolatrada Virgen.
Un hecho será desde luego, así lo entiendo,porque no hay duda que su gran iniciativa ha sido inspiración divina, y Ella, que a diario concedemercedes sin cuento, premiará a usted con creces todos su trabajos…

30 de mayo, 1918
Ana Valladolid

“Mi querido amigo: Muchas gracias, ante todo, por sus elogios que yo no merezco; no soy más que un devoto de fila de la Virgen del Rocío.
La hermosísima idealanzada por usted a la publicidad, de coronar canónicamente a la Santísima Virgen del Rocío, ciertamente ha sido acogida amorosamente y con entusiasmo por todos los devotos, que son como las hojas de la selva, incontables.
Todas mis energís están al lado de Ella, y he de laborar, por cuantos medios estén a mi alcance, hasta veral convertida en risueña realidad:
oincido con usted.
La coronación de la Virgen del Rocío será un hecho el año próximo.
No me cabe la menor duda, contando con tan valiosos elementos, todos rocieros de cepa como Manuel Siurot, José Anastasio Martín y el Lectoral de Sevilla, y con la eficaz cooperaciónde la distinguida Srta. Dª María Magdalena Almaraz y Santos, de la respetable dama Dª Juana Soldán, viuda de Cepeda, y dela popular Dª Ana Valladolid reuniremos cuanto hemos de menester para rendir este justísimo homenaje de amor, de devoción y ternura, a la bendita Virgen marismeña.
Entonces se podrá cantar, con sobrada razón, la copla popular:

La Virgen del Rocio
Tiene en su camarín
Más oro y más diamantes
Que el Rey en Madrí

¡Qué Ella, buena pagadora, le pague a usted este hermoso pensamiento, como yo se lo pido y usted se merece!
De usted buen amigo, que le quiere,

26-V-1918
EL CURA DEL SALVADOR

Preparativos
El Emmo. y Reverendísimo Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, de acuerdo con el M.I. Sr. Lectoral, decidió, que a fin de recaudar las limosnas y de dar forma material a la idea, se nombrase una Junta de señoras y otra de caballeros estableciendola con las siguientes personas:
Junta de Señoras:

Presidenta: Srta. Dª María Almaraz y Santos
Vocales: Dª Juana Soldán, viuda de Cepeda, Dª Ana Valladolid; Dª Dolores Carmona de Martín; Dª Mariana Moreno Santamaría; Dª Manuela Díaz, viuda de Espina; Dª María Casares de Hortal; Dª Cecilia Lázaro y Dª Concepción Muñoz de Soldán.
Secretaria: Srta. María del Rocío Martín

Junta de Caballeros:

Presidente: D. Juan Francisco Muños y Pabón, Canónigo Lectoral
Vocales: D.Juan mª Moreno Rodríguez; D. Manuel de Pineda; D. Antonio Ruiz de Vargas, Cura propio de San Román y Santa Catalina; D. José Gómez Ortega; D.Donato Hortal; D. Ignacio Cepeda Soldán; D. Manuel Siurot; señor cura de Almonte; señor Alcalde de Almonte.
Tesorero: D.José Anastasio Martín
Secretario: D. juan Luis Cozar Lázaro, Cura ecónomo del Salvador

Constituidas estas Juntas, se enviaron a Roma las Preces de ritual y se repartió una Circular por todos los pueblos rocieros que también reprodujo “El Correo de Andalucía”. En esta circular se anunciaba el evento así como se indicaba que con la plata que se recaude -pues la idea era que toda la corona fuese de oro- se labre un corazón-solitario para colocarselo a la Virgen en el pecho, dentro del cual vayan los nombres de todos los que contribuyan a la realización de la corona: Lo mismo el que diera una joya valiosa como el que sólo entregara un puñado de trigo. La circular terminaba diciendo: “¿Qué no podéis darle nada?… ¿Qué porque no podéis darle nada se os arrasan en lagrimas los ojos?… ¡Esas lágrimas de amor valen más que los brillantes y que las perlas! ¡Ese es vuestro donativo… que no quedará sin premio!

Carta de D. Juan Fco. Muñoz y Pabón a su buen amigo Miguel de Quesada y Déniz.

“… El Rocío se acerca, y estoy en movimiento continuo…! Hasta de guardia al pie del cincelador, y cincelando yo mismo, si ha de estar la corona a su debido tiempo.

Sevilla 20-V-1919 Juan F. Muñoz y Pabón”

 

La Corona

El primer donativo
El día 2 de junio de 1918 se recibió en El Correo de Andalucía un nota de la Junta de la Coronación que daba cuenta del primer donativo de un joven de Rociana, J.Jiménez Molina, que entregaba la mejor alhaja de su difunta madre y la da a la corona de otra muy querida Madre que está en el cielo.

La corona de la Virgen fue obra de Don Ricardo Espinosa de los Monteros, utilizándose más de dos kilos y medio de oro, que provenían de donaciones particulares. En una primera reunión de la Junta, celebrada en el palacio arzobispal, no hubo acuerdo en el modelo pues D. Juan Francisco Muñoz Pabón se opuso al presentado por la Srta. María Almaraz y Santos, ya que el Lectoral proponía que fuese una reprodución de la que adorna la imagen de la Inmaculada en la Catedral sevillana, obra de Arfe; por lo cual se acordó se celebrase una nueva reunión para llegar a un acuerdo.
En una segunda Junta, celebrada en diciembre de 1918, se acordó aceptar la propuesta de Muñoz y Pabón con algunas modificaciones, como el cambio en la cruz, añadir doce estrellas e imperiales. En los últimos días de mayo de 1919 en el escaparate de la Casa Izquierdo en la calle Francos de Sevilla, se expuso la corona. Realizada en oro macizo y con gran cantidad de piedras preciosas, destacando entre ellas, un anillo del Cardenal Almaraz, otro del Nuncio de S.S., un alfiler de corbata de D. Manuel Pineda, y un brillante del Sr. Burgo Mazo.
Su peso es de 88 onzas y contiene 240 brillantes, 14 esmeraldas, 38 rubies, 3 topacios, 3 zafiros, 5 perlas grandes y numerosas perlas y diamenates pequeños. Su valor en ese tiempo era de 100.000 pesetas aproximadamente.
Con las joyas que no se pusieron en la corona y la plata sobrante, se fabricó un hermoso rostrillo. Igualmente con los fondos recaudados se restauraron las ráfagas y la media luna de plata que Tello de Eslava donara en el siglo XVIII.
La corona del Niño, obra de Don José de los Reyes Cantueso, fue donada por la familia de Don Ignacio Cepeda, Vizconde de La Palma. Confeccionada en la joyería sevillana de Sobrinos de Reyes. Contiene 35 perlas grandes redondas y perfectamente iguales, once brillantes grandes, cuatro amatistas y una gran cantida de brillantes pequeños. Su valor aproximado en aquella época fue de 15.000 pesetas


Benedicto XV

Bula de Benedicto XV
“Poco ha expusiste Tú, Emmo. y Rvdmo. Sr. a nuestro Cabildo, al que corresponde el derecho y el honor de coronar a las sagradas imágenes de la Madre de Dios, célebres por la antigüedad de su culto o por la abundancia de los milagros, que se veneraba en su Iglesia, cerca de la Villa de Almonte, en tu Archidiócesis, una extraordinaria Imagen de Nuestra Señora, que se denomina con el nombre de Nuestra Señora del Rocío, y que recibía culto suntuosamente ya por la fama de sus prodigios y antigüedad de su devoción, ya por la piedad y religiosidad de los ciudadanos y de los pueblos vecinos. Por ello, movido por especial afecto de religiosidad, pediste con especiales ruegos, que la famosa imagen fuera honrada con aquella corona de oro con que las imágenes prodigiosas de la Madre de Dios suelen ser coronadas por Nuestro Cabildo. Sabemos, en verdad, que a estas súplicas tuyas se han unido los deseos del Reverendísimo Clero y del Excmo. Ayuntamiento de esta Villa de Almonte, y hasta de innumerables fieles.
Por tanto Nos, que siempre estamos dispuestos con ferviente afán, cuando se trata de dar honor a la Santísima Virgen, a que se tribute a Ella por todos los pueblos delicados obsequios de amor, movidos por esas súplicas, reunidos en día 11 de Agosto de este año en la Sala Capitular, hemos conocido el memorial que trata de la singular celebridad de los milagros y del extraordinario culto de esta Sagrada Imagen. Por lo cual, aceptado previamente el voto favorable de Nuestro Cabildo sobre tal asunto por el Ilmo. y Rvdmo. Sr. Decano, y como nos conste que en esta Augusta Imagen se cumplen totalmente todos los requisitos que son necesarios para la Coronación solemne, por unanimidad decretamos y mandamos para la mayor gloria de la Santísima Trinidad y para nuevo honor y esplendor de la Madre de Dios, que se denomina con el título de Nuestra Señora del Rocío, sea coronada con corona de oro, con rito solemne. Confiamos a ti, Emmo. y Rvdmo. Sr. el encargo de llevar a cabo la coronación y por la presente te delegamos, a fin de que, en el día que quieras, impongas la corona de oro sobre la sacratísima cabeza de esta imagen, guardando para ello el ritual que usamos en tales ceremonias. Mas si, impedido por cualquier causa, no puedes realizarlo, te damos igualmente facultad de delegar en otro, constituido en dignidad eclesiástica.

Dada en Roma, el día 8 de septiembre del año del Señor 1918. Año quinto del Pontificado de Nuestro Santo Padre, Benedicto Papa XV.
“Secretario: Domingo Bross. Canónigo. Canciller: José Cascioli.”

Título de Concesión de la Coronación Canónica de la Virgen (8/6/1919) que se conserva en el Tesoro de la misma.

coronacion-virgen-1919 copia
RAFAEL, DEL TITULO DE SANTA PRÁXEDES, DE LA SANTA IGLESIA ROMANA PREBITERO CARDENAL MERRY DEL VAL, ARCIPRESTE DE LA SANTA Y PATRIARCAL BASíLICA DEL PRINCIPE DE LOS APOSTOLES. DE ROMA, PREFECTO DE LA SAGRADA CONGREGACIóN DE LA REVERENDA FABRICA Y DEL CAPITULO Y CANóNIGOS DE LA MISMA

AL EMINENTíSIMO Y REVERENDíSIMO SEñOR ENRIQUE ALMARAZ Y SANTOS, ARZOBISPO DE SEVILLA, EN ESPAñA, SALUD SEMPITERNA EN EL SEñOR A nuestro Capítulo, al cual pertenece el derecho y el honor de coronar las imágenes de la Madre de Dios celebérrimas por la antiguedad de su culto o por sus muchos milagros. Tú, Eminentísimo y Reverendísimo Señor, recientemente expusiste que era venerada en su iglesia, cerca de la villa de Almonte, de tu Archidiócesis, la preclara imagen de Nuestra Señora por el pueblo llamada NUESTRA SEñORA DEL ROCIO, la cual, así por la fama de sus prodigios como por la antiguedad de su culto, recibe constante y fervorosa veneración de la religiosa piedad de los pueblos circunvecinos. Por lo cual, llevado de singular afecto de devoción, con instantes preces, pediste que la celebérrima Imagen fuese decorada con aquella corona áurea, con que suelen ser coronadas por nuestro Capítulo las más prodigiosas imágenes de la Madre de Dios. Sabemos, además, que a tus preces asisten los votos del Reverendísimo Clero y del Excelentísimo Ayuntamiento de la dicha VILLA DE ALMONTE y de innumerables fieles. Así, pues. Nos, con empeño constante, cuando se trata de honrar a la Santísima Virgen, estamos siempre solícitos, con objeto de que en todas partes se le rindan agradecidos obsequios de la devoción de los pueblos, propicios a estas súplicas, congregados en el día 11 de agosto de este año en el aula Capitular, examinamos el memorial de petición referente a la extendida fama de milagros y del celebérrimo culto de esta sagrada Imagen. Por lo cual, recibido primero el voto del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Decano de Nuestro Capítulo, favorablemente emitido en este asunto, porque Nos estamos ciertos de que aquella augusta Imagen reúne plenamente todas las condiciones y circunstancias que se requieren para la solemne coronación, por acuerdo unánime decidimos y mandamos, para mayor gloria de la Santísima Trinidad y para nuevo y singular decoro y honor de la Madre de Dios, que la Santísima Imagen de Nuestra Señora, llamada por el pueblo NUESTRA SEñORA DEL ROCIó, sea en solemne rito con diadema de oro coronada. La facultad de hacer esta coronación te concedemos a Tí, Eminentísimo y Reverendísimo Señor, y por las presentes letras te la conferimos, con objeto de que, el día que dispusiereis, convenientemente impongas la corona de oro en la sacratísima cabeza de la dicha Imagen, observando el rito que en tales ceremonias usamos, y si, impedido por cualquier causa, no pudieres realizarlo, te facultamos igualmente para subdelegar en otro constituido en dignidad eclesiástica.
Dado en Roma el día 8 de septiembre del año del Señor de 1918, del Pontificado de nuestro Santísimo Señor el Papa Benedicto XV año quinto.
José Cascioli, Canciller. Domingo Caney Broggi, Secretario

El Acto de la Coronación
El día 6 de junio a las tres de la tarde pasó el Cardenal Almaraz por Almonte y a las seis llegaba a la Aldea del Rocío siendo aclamado por la multitud que lo esperaba. Le acompañaban: D. Juan Fco. Muñoz y Pabón, el Sr.Provisor del Arzobispado, D. Miguel Castillo Rosales, el secretario de Cámara y Gobierno, D. Eugenio Almaraz y Santos, el Capellán de S.E. D. Ildefonso Caraballo y los familiares Sres. Silva y Fdez. Carrión. Fue recibida su Eminencia por la Hdad. de Almonte, entrando en la iglesia y orando ante Ntra. Sra.
El sábado 7 de junio celebró Santa Misa en el altar de la Stma. Virgen y alrededor de las seis de la tarde comenzó la entrada de Hdades. recibidas en el atrio por la matriz de Almonte.


Entrada de las Hdades., el Cardenal, en el balcón

A las cinco de la mañana del 8 de junio de 1919 la Sagrada Imagen de la Virgen era trasladada al estrado que se había preparado en el Real para su coronación. A las diez en punto llegó el Cardenal y comenzó el acto. Primero el Sr.Cardenal leyó la autorización pontificia, bendijo la corona y tomó juramento a los señores que actuaron: de notario, D. José Moreno Soldán, hermano Mayor de La Palma y de testigos : D. Manuel Márquez Gómez, cura párroco de Almonte; D. Juan Acevedo Medina, Alcalde; D. José Villa Báñez, presidente de la Hdad. Matriz y D. Ignacio de Cepeda y Sódan.; de que habían de custodiarla fielmente.
Terminada la bendición comenzó la Santa Misa oficiada por Don Miguel Castillo Rosales con los diácono Don Rafael Carnevali y el subdiácono Don Juan Pablo Osorno.

coranacion
Acto de la coronación

coronacion-2

El Cardenal Arzobispo ofreció la homilía y llegó al momento solemne de la Coronación: Una vez coronado el Niño, Don Juan Fco. Muñoz y Pabón ofrece al Cardenal la corona de la Virgen y con solemnidad lal pone en las Benditas Sienes de Ntra. Sra. diciendo: “Así como te coronamos en la tierra, merezcamos, por tu intercesión ser coronados en el Cielo” ERAN LAS ONCE Y CUARTO DE LA MAÑANA. En el momento de la coronación se calcula que habrían de 20 a 25.000 personas.
A continuación, entre grandes aclamaciones, vivas y vítores a Ntra. Sra. se inició la procesión hasta la Ermita.


El Emmo. y Reverendísimo Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, Enrique Almaraz y Santos

Carta de D. Juan Fco. Muñoz y Pabón a su buen amigo Miguel de Quesada y Déniz.
“Queridísimo: Realmente he gozado lo indecible con la Coronación. Ha sido un momento culminantísimo en la historia de esta Virgen tan querida, que ha robustecido su devoción para nuchísimos años. El Cardenal ha estado hecho una esponja de contento y el Provisor y el hermano, que logré arrancar, hechos dos rocieros a la altura de cualquier almonteño. Han hecho lo indecible por tenerme satisfecho y lo han conseguido. La Virgen se lo pague.
Aunque ha sido un ruidoso éxito para mí, yo no he querido ni un átomo para mi propia gloria -la Virgen lo sabe- sino que todo sea para Ella, sin opciónni a que me lo recompense siquiera. Yo quiero así.

Hinojos 14-VI-1919 Juan F. Muñoz y Pabón”


La Crónica de la Coronación de D. Ignacio de Cepeda y Soldán ha sido magnificamente reeditada (600 ejemplares) gracias al beneplácito de la familia de D. Ignacio de Cepeda, la colaboración inestimable de la Fundación Caja Rural del Sur y la gran labor promotora de D. Santiago Padilla Díaz de la Serna que colabora no sólo con la iniciativa sino con un extenso y muy documentado prólogo que merece un capítulo aparte.

Programa de Actos de 1919, con motivo de la coronación 

Enlace a: Una foto histórica – Conferencia de Santiago Padilla en La Palma del Condado

Descendientes directos de los protagonistas de la Coronación

De izquierda a derecha, y de abajo hacia arriba.
•    Juan Galán Gil, esposo de Manuela del Pilar, sobrina nieta de Juan Acevedo Medina (1) acompañado de su sobrino, Manuel Pablo Limón Cruz.
•    Justo Rufino Charlo, biznieto de José Anastasio Martín Serrano (2)
•    Mª Salud Charlo Algarín, esposa de Francisco Rufino Martín, (a su lado izquierdo), nieto de José Anastasio Martín Serrano(2).
•    Rosario Moreno Pérez, nieta de José  Moreno Soldán (3)
•    Juana Cepeda Morales, sobrina de Ignacio de Cepeda Soldán (4)
•    Lourdes  y Asunción Alonso Morgado Díaz, hijas de Pedro Alonso Morgado Tallafert (5).

2º Fila.-
•    Luis Rufino Charlo, biznieto de José Anastasio Martín Serrano (2)
•    Miguel Ángel Ruiz de Vargas Sánchez,  sobrino nieto de Juan Francisco Muñoz y Pabón (6).
•    Manuela del Pilar y Francisca Rocío Cruz Acevedo, sobrinas nietas de Juan Acevedo Medina (1).
•    Juana Casado de Cepeda, sobrina de Ignacio de Cepeda Soldán (4).
•    María del Carmen Morales González, biznieta de Anita Valladolid Moreno (7).
•    Gema Ramírez Siurot, nieta de Manuel Siurot.(8).
•    Teresa Alonso Morgado Barrau, nieta de Pedro Alonso Morgado (5)
•    Antonio Alonso Morgado Díaz, hijo de Pedro Alonso Morgado (5).

3º Fila.-
•    Manuel Galán Cruz, sobrino biznieto de Juan Acevedo Medina (1).
•    Santiago Padilla Díaz de la Serna, nieto de José María Padilla Romero, y conferenciante (9).
•    Miguel Casado de Cepeda, sobrino de Ignacio de Cepeda Soldán (4).
•    Ignácio y Pepe Fernández Ramírez, biznietos de Manuel Siurot.(8).
•    Enrique Martín Cera, Hermano Mayor actual de La Hermandad del Rocío de la Palma del Condado, organizador del acto.

 

Bibliografía
-Hermandad de Sevilla – El Salvador
-Crónica de la Coronación de Nuestra Sra. del Rocío, de Igancio Cepeda
-Cartas de Juan Fco. Muñoz y Pabón a Miguel Quesada y Déniz, de José Miguel Alzola
-El Rocío de ayer, de Flores Cala

Foro del Rocío

Un comentario en “La Coronación de la Virgen del Rocío en 1919

  1. JOSE MANUEL CASADO MUÑIZ

    HACER EL CAMINO DEL ROCIO ES UNA DE LAS COSAS MAS BONITAS QUE TE PUEDE PASAR Y CONOCER A LA SEÑORA EN SU HERMITA BLANCA COMO UNA PALOMA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te pedimos la "MÁXIMA" corrección y respeto en tus opiniones para con los demás

*


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Rocio.com