Hermandad de Cornellà – Vivencias de la Filial 109, “EXISTEN LOS MILAGROS?… NO LO SÉ, … LA FÉ SI ”

Fue en 1993,  la primera vez que fui al Rocío, sin tener clara conciencia de lo que era la Romería del Rocío, pensé en pasar un fin de semana conociendo algo distinto, una exaltación religiosa/cultural. Lo que yo no esperaba era lo acogida que me sentí, por parte de todas las personas que iba conociendo a lo largo y breve de un fin de semana nada más, tanto es así, que me supo a poco y procuré ir al año siguiente.
Estuve en el siguiente y en muchos más años, todos iguales y todos diferentes en 21 años ha habido  muchas vivencias, unas entrañables y de gran placer y otras para no recordar, solo me causan tristeza.
Como a lo largo de estos años he tenido oportunidad de conocer a personas maravillosas os contaré una situación en la cual me vi involucrada sin la menor intención, -si bien es cierto que algo puse de mi parte-. Pero siempre llego a la conclusión de que la Señora me utiliza a su antojo, pues me pone en situaciones y lugares  donde yo no pensaba estar y decir palabras que no creía que podría expresar…. etc.
Conocí a una chica que vive en Barcelona, muy devota de la Virgen del Rocío, ella nos contaba que sin saber por qué se “tropezaba” con la imagen de la Virgen del Rocío en los lugares más extraños e insospechados. Tanto como comprar un armario de segunda mano en los Encants de Barcelona (un equivalente al Rastro de Madrid) y al llegar a casa y abrir la puerta del mismo y encontrar una imagen (estampa) de la Virgen del Rocío, y así en diversas ocasiones topaba con Ella. Hoy es su referente y su guía.
Pero la salud de esta chica es frágil y delicada, pasa más tiempo en el hospital que en casa con su familia (tiene marido e hijos). Fue en la tarde/noche del domingo de la Romería cuando junto con otras personas decidimos ir a verla a la casa,  llegamos y ella no estaba, paralelamente había ido a ver a unos amigos, pero si que estaba su amiga, la amiga que la acompaña en todo momento pues no la quieren dejar sola (está muy débil). Esta amiga nos contó que estaba muy desesperada pues nuestra común amiga decía que tiraba la toalla, ya estaba muy cansada de su situación y que durara lo que durara, no tenía más ganas de luchar, estuvimos charlando largamente sobre esa situación tan dramática y la impotencia de no poder ayudarla si ella no quería luchar más.
De camino a nuestra casa de hermandad para cenar, mi cabeza empezó a maquinar, solo había una cosa que le devolvería las ganas de vivir y luchar por su salud: estar a solas junto a la Virgen, tocar su manto, sentir cercana su presencia, encomendarse a Ella. Así se lo expresé a la única persona de nuestra casa que podía ayudarnos, pues él se marchaba para la ermita y la noche era complicada…. Santo Rosario…. Salto de la Verja, el ambiente en la aldea era muy bullicioso. El me dijo que lo intentaría que hablaría con la persona adecuada para que antes del rezo del Santo Rosario pudiera pasar y estar con Ella, pero no me garantizaba nada. Habían pasado veinte minutos y me llama por teléfono…. “Soledad si puedes traer a esta chica debe ser en diez minutos máximo que esté aquí, más tarde es imposible…”.
Todavía no sé cómo me planté en su casa, creo que mis pies no tocaban el suelo, parecía una posesa corriendo por la aldea en busca de mi amiga, contando que estuviera en la casa cuando llegara. Y así fue, desde lo lejos la veo sentada en el porche de la casa junto a su amiga, me ve llegar y se asombra de la manera que llego, me faltaba el aire pero es que los minutos corrían y solo disponía de 10. Le hago una señal a su amiga y le digo que nos tenemos que marchar, que hay una persona muy conocida de ella que hace tiempo que no ve y que quiere saludarla, no os podéis imaginar desde la calle Camino de Villamanrique hasta la ermita su amiga a un lado y yo al otro la llevábamos casi en volandas, ella no paraba de preguntar, pero quién es?, como que me quiere ver?, es de aquí o de Barcelona, estaba totalmente confundida por la situación tan absurda que estaba viviendo. Pero llegamos a la puerta lateral de la ermita y allí nos esperaba nuestro complice para hacerla llegar a ver a nuestra Madre la Virgen del Rocío. Fue en ese instante cuando se la “entregué” a nuestro consiliario para que la acompañara,  cuando se dio cuenta de a quién iba a ver, … -no sé si alguna vez volveré a ver una expresión como la que vi en su cara, sus ojos claros no daban crédito, era la felicidad personificada-.
Ya de vuelta a su casa la fuimos tranquilizando y recordándole que ese era un paso, pero que ella debía dar otros y agarrarse con todas sus fuerzas a la vida, ente otros muchos consejos que ella aceptó de buen agrado.
Al día siguiente, lunes de Pentecostés,  regresó a Barcelona y por consiguiente al hospital de donde se había medio escapado para ir al Rocío. Volvieron los análisis, las pruebas y demás protocolos sanitarios. La sorpresa fue cuando le dieron los resultados, habían mejorado extraordinariamente, todos los niveles que estaban bajo mínimos habían aumentado considerablemente. No se lo podía creer.
Hoy sigue luchando y confiando en quien le devolvió la fe, que por momentos creyó perder.

Como os decía al principio uno se ve en ocasiones en situaciones que jamás se hubiera imaginado pero hay que ofrecerse incondicionalmente a quien lo necesite. Esta situación me llevó a una reflexión: Existen los milagros?…. no lo sé, la fe sí.
Soledad Jáudenes Urbano
Cornellà de Llobregat, 20 de octubre de 2014

Nota: Desde la vocalía de RRPP se entiende que se pueda dar algún error involuntario en cuanto a matices de los recuerdos y observaciones de la publicación de las “Vivencias de la 109”. Con el ánimo de respetar al autor y a la vez protagonista se entienden estas como una normalidad y condición humana al error sin mala fé.

David Naranjo Luna, Vocalía de Relaciones Públicas.

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