Hermandad de Cornellá – Colaboraciones de nuestro Consiliario Gregori Manso – 1

Publicación de vivencias y colaboraciones de nuestro Consiliario
Con la intención de reforzar nuestros recuerdos y experiencias personales en nuestra Hdad. Para este año 2014 esta vocalía pone en marcha el apartado de publicación de “Vivencias de la 109” de nuestros hn@s y personas cercanas a la misma.
Se tratará de elaborar un pequeño artículo tipo entrevista donde los protagonistas de fotografías nos describan sus recuerdos vinculados a las mismas y a las personas con los que los vivieron.
Durante el mes de febrero publicaremos la primer “Vivencias de la 109” de la mano de Núria Gómez.
Por otro lado también se publicarán las aportaciones de nuestro Consiliario Gregorio Manso. Con el objetivo de reforzar con la lectura nuestra reflexión personal entorno a sus palabras vinculadas a la vida de fe y comportamiento cristiano.
Seguidamente os adjuntamos la primer aportación de nuestro Consiliario. Con el título “Crear puentes de Hermandad”. 

David Naranjo Luna, Vocalía de relaciones públicas
Hermandad Ntra. Sra. del Rocío de Cornellà
 

Crear puentes de hermandad.
Estoy convencido que todos tenemos infinitas ganas de hacer hermandad, pero no vemos los caminos. Me ha parecido precioso los caminos que nos muestra el papa francisco en su homilía del 24 de enero comentando el enfrentamiento entre Saúl, rey, y David, futuro rey. Este texto lo encontraréis en 1 Samuel 24, 3-21. A partir de este texto, el papa nos dice: “ No es fácil construir el diálogo con los demás, especialmente si el rencor divide como "un muro", pero el cristiano debe buscar siempre el camino de reconciliación, con humildad, humillación y docilidad, porque eso es lo que ha enseñado Jesús.
David, en un inicio, tiene ocasión de matar a Saúl pero, observó el Santo Padre, escoge “otro camino: el camino de acercarse, de esclarecer la situación, de explicarse. El camino del diálogo para hacer la paz”.
“Para dialogar es necesaria la docilidad, sin gritar. Es necesario pensar que también la otra persona tiene más que yo, y David lo pensaba: ‘Él es el ungido del Señor, es más importante que yo’. La humildad, la docilidad… Para dialogar, es necesario hacer lo que hoy hemos pedido en la oración, al inicio de la Misa: darse todo a todos. Humildad, docilidad, darse todo a todos y también –pero no está escrito en la Biblia– todos sabemos que para hacer esto es necesario tragarse tantas cosas. Pero, debemos hacerlo, porque la paz se consigue así: con la humildad, la humillación, buscando siempre ver en el otro la imagen de Dios”.
“Dialogar es difícil”, reconoció el Santo Padre, pero peor del tentar construir un puente con un adversario es dejar crecer en el corazón el rencor hacia él. De esta manera, afirmó, nos quedamos “aislados en este caldo amargo de nuestro resentimiento”. Un cristiano, en cambio, tiene como modelo a David, que vence el odio con “un acto de humildad”.
“Humillarse, y siempre hacer el puente, siempre. Siempre. Y esto es ser cristiano. No es fácil. No es fácil. Jesús lo hizo: se humilló hasta el final, nos hizo ver el camino. Y es necesario que no pase tanto tiempo: cuando existe el problema, lo más pronto posible, en el momento en el que se pueda hacer, después que la tormenta ha pasado, acercarse al diálogo, porque el tiempo hace crecer el muro, así como hace crecer la mala hierba que impide el crecimiento del grano. Y cuando los muros crecen es muy difícil la reconciliación: ¡es muy difícil!”.
No es un problema si “alguna vez los platos vuelan” – “en familia, en las comunidades, entre los vecinos” – repitió el Papa. Lo importante es “buscar la paz lo más pronto posible”, con una palabra, un gesto. Un puente antes que un muro, como aquel que por tantos años dividió Berlín. Porque “también, en nuestro corazón –dice el Papa Francisco– hay la posibilidad de convertirse en Berlín con el Muro con los demás”.
“Yo tengo miedo de estos muros, de estos muros que crecen cada día y favorecen los resentimientos. También el odio. Pensemos en este joven David: habría perfectamente podido vengarse, habría podido echar al rey y eligió el camino del diálogo, con la humildad, la mansedumbre, la dulzura. Hoy, podemos pedir a San Francisco de Sales, Doctor de la dulzura, que dé a todos nosotros la gracia de hacer puentes con los demás, jamás muros”.

Os animo a leer y reflexionar trayendo a mi corazón a las personas con las que he levantado muros y preguntándome ¿por qué? He de intentar ver que la responsabilidad no es sólo del otro, sino mía, también, como hace David y consigue que Saúl también se sienta tocado. No hay nada imposible, si queremos. ¡Querámos!

Gregori 27.01.2014


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