Flores para un Cardenal, por Santiago Padilla

Una vez concluido el año del Centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío, iniciado aquel 8 de septiembre de 2018 con la Virgen bendiciendo nuestras calles de su aldea sagrada, es justo y obligado volver la mirada atrás y recordar a quiénes idearon y materializaron, a principios del siglo XX, la iniciativa de coronar canónicamente a la Virgen del Rocío, patrona de Almonte (Huelva). La tercera imagen de la archidiócesis de Sevilla que obtenía este privilegio del capítulo de la Santa y Patriarcal Basílica del Príncipe de los Apóstoles en Roma. Toda una declaración de intenciones y un propósito de universalizar El Rocío, que el tiempo ha verificado en esta centuria.

Flores que son expresión de gratitud al arcipreste del referido capítulo, el cardenal español Rafael Merry del Val y Zulueta, solícito a la causa, que la encauzó en un tiempo prácticamente record. Al presbítero, Juan Luis Cózar y Lázaro, mentor de la iniciativa, que fue liderada con tanto acierto por el también presbítero y canónigo de la patriarcal de Sevilla, Juan Francisco Muñoz y Pabón; al presidente de la Hermandad Matriz, José Villa Báñez y a su junta de gobierno; al párroco de Almonte, Manuel Márquez Gómez y su vicario parroquial; al alcalde de la villa, Juan Acevedo Medina y a su corporación municipal. A la todopoderosa camarista de la Santísima Virgen, Ana Valladolid Moreno, a la familia Cepeda, encabezada por Ignacio de Cepeda y Soldán; a los Manuel Siurot y Anastasio Martín; y al resto de miembros de las Juntas de la Coronación, presididas por el canónigo, la de caballeros; y por la Srta. María Magdalena Almaraz y Santos, hermana del cardenal, la de señoras. y a los miembros de las juntas ad-hoc, creadas en Almonte, La Palma y Moguer, para allegar fondos; y a todos los devotos de toda la geografía nacional que se sumaron con sus aportaciones y donaciones a la cuestación pública llevada a cabo y con su presencia en aquella Romería de encendidas emociones.

Y entre todos ellos, al propio cardenal-arzobispo de Sevilla, Enrique Almaraz y Santos (1847-1922), que fue sensible a sus feligreses en esta iniciativa, con un marcado carácter popular,  pero no exenta de complejidad, en una amplísima jurisdicción territorial en la que abundaban los títulos marianos con gran proyección devocional. Un logro en el que  puso de manifiesto su prestigio dentro del Colegio Cardenalicio y su relación personal con el papa Benedicto XV, Giacomo dela Chiesa, con el que coincidió en Madrid, cuando este último estaba en la Nunciatura Apostólica, elegido en 1914, como nuevo Papa, siendo ya aquel cardenal de Sevilla. Del purpurado que fue adelantado de su tiempo en muchos aspectos, manifestando su apoyo a la prensa como medio de evangelización; al clero, del que se preocupó en diversos órdenes; o a los temas sociales, tan lacerantes de la época; y que promovió algunas de las primeras grandes peregrinaciones diocesanas a Roma (1908), o a Alba de Tormes, en 1915, al cumplirse el IV Centenario del Nacimiento de la Santa de Ávila. Y, sobre todo, un prelado cercano, que con más de setenta años de principios del siglo XX,  se desplazó a una pequeña aldea meridional en las marismas del Bajo Guadalquivir, mal comunicada, para cumplir la encomienda que solicitó y se le otorgó por la Santa Sede.

Poco después de la Coronación de la Virgen del Rocío, el 15 de noviembre de 1920, fue nombrado por el mismo Papa Benedicto XV, a propuesta del Rey Alfonso XIII, arzobispo de Toledo y Primado de España, a dónde prácticamente vino a morir, en una ciudad que tributa inequívoca devoción a la Reina de las Marismas desde el último cuarto del siglo pasado. Como Presidente de la Hermandad Matriz de Almonte fui a rendirle tributo a la catedral toledana, donde reposan sus restos mortales desde aquel 22 de enero de 1922. Justo la misma fecha en que fallecía en el Vaticano el Papa. Y en él, a todos los protagonistas que, a sus órdenes, hicieron posible la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío, el 8 de junio de 1919. Flores en honor y gloria de un Cardenal que hermanó para siempre a Toledo con El Rocío.

Fdo. Santiago Padilla Díaz de la Serna. Presidente de la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío de Almonte (Huelva).

Publicado en ABC de Sevilla el 10 de enero de 2020.

Cardenal Enrique Almaraz y Santos (1847-1922)
Enrique Enrique Almaraz y Santos (1847-1922)
El Presidente de la Hdad. matriz ante la tumba del Cardenal en Toledo
El Presidente de la Hdad. matriz ante la tumba del Cardenal en Toledo


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