El Tribunal Supremo respalda un mayor control del tránsito rociero por Doñana

La Junta de Andalucía, que a partir del 1 de julio asume en exclusiva la gestión de los Parques Nacionales de la Comunidad, tiene por delante todo un año para cerrar el debate que en estos momentos se encuentra en plena ebullición, al hilo de los incendios forestales -aunque de muy pequeñas proporciones- que se declararon en Doñana durante la Romería del Rocío, coincidiendo con el paso de las hermandades, y cuyo origen el Seprona de la Guardia Civil ha achacado a la «imprudencia» de los romeros. La mayor regulación de estos tránsitos, incluido el establecimiento de vías alternativas, tal y como se apunta desde algunos sectores, así como la reducción al máximo de los vehículos a motor que acompañan a las comitivas, son opciones que no se descartan, porque además estarían avaladas por sentencias del Tribunal Supremo, que se encuentran en plena vigencia.
Efectivamente, tal y como ha recordado el director de la Estación Biológica de Doñana, Fernando Hiraldo, la doctrina emanada de este órgano judicial concluye que siempre ha de prevalecer la protección del Parque Nacional sobre el uso que se quiera hacer del mismo, aunque esté amparado por una normativa específica, como puede ser la Ley de Vías Pecuarias o la Ley de Costas.
Fue a raíz de la revisión del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Doñana, en la década de los 90, cuando tanto la Hermandad del Rocío de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), como la Asociación de Criadores de Ganado Marismeño, presentaron sendos recursos contencioso-administrativo, que en última instancia fueron desestimados por el Tribunal Supremo.
Vías pecuarias
En el caso que aquí nos interesa, la hermadad rociera argumentaba que la revisión del Plan Rector aprobada por el Consejo de Ministros ponía trabas a la libre circulación de los romeros por las vías pecuarias y en particular por la vereda Sanlúcar-Almonte, y por la zona marítimo terrestre colindante con el Parque Nacional. Y aducía además que existían unos derechos reconocidos en leyes anteriores que teóricamente no se podían vulnerar a través del citado PRUG.
La respuesta del Abogado del Estado, en líneas generales, fue que limitar el uso de un espacio protegido «en aras del interés general» debe predominar «sobre el principio general del libre uso del dominio público».
Elocuente es, aunque un tanto farragoso, el apartado de la sentencia del Supremo en el que se respalda el tránsito de las hermandades rocieras por el interior de Doñana, siempre que sea compatible con la conservación del Parque Nacional, cuyo director es el responsable de establecer los controles y las regulaciones.
Así, se destaca que la normativa genérica del espacio protegido «permite y autoriza el paso de los rocieros, cuando lo ha declarado compatible con la conservación del Parque, y por tanto el derecho de los rocieros al tránsito autorizado encuentra su propia protección en la normativa del Parque».
Manos libres
Una vez constatado que la Administración que tutela a Doñana tiene las manos libres para adoptar las medidas que considere más convenientes, ABC ha querido conocer la postura de representantes de organismos y entidades que pueden aportar luz a la problemática de los incendios forestales en un territorio emblemático como el Parque Nacional.
En líneas generales, todas las personas consultadas por este periódico, desde el alcalde de Almonte (Huelva), Francisco Bella, hasta el portavoz de Ecologistas en Acción en el Patronato de Doñana, Juan Romero, pasando por el delegado del Gobierno andaluz en Cádiz, José Antonio Gómez Periñán, por el director de la Estación Biológica, Fernando Hiraldo, y por el propio presidente de la Hermandad Matriz, José Joaquín Gil, coinciden en la idea de que el paso de los rocieros por Doñana es una tradición de siglos que debe mantenerse, aunque también ha de extremarse la prudencia para evitar accidentes que puedan concluir en una tragedia, no ya ecológica, sino una humana.
En este sentido, este año se ha llamado la atención sobre las dificultades que tendrían los servicios de extinción de incendios y de rescate para la evacuación de una hermandad rociera de producirse un fuego de grandes dimensiones en un pinar.
De la misma forma los consultados subrayan la idea de que una inmensa mayoría de rocieros cumplen estrictamente las normas que se dictan en vísperas de la Romería en materia de seguridad, y que es un reducido grupo de personas, en ocasiones ajenas a las propias hermandades pero que transitan por Doñana al amparo de las mismas, las que provocan el conflicto. Un conflicto al que se quiere poner fin.
José Joaquín Gil Cabrera
Presidente de la Hermandad Matriz de Almonte
«Lo cierto es que desde hace tiempo venimos trabajando con la Junta de Andalucía y con la Dirección del Parque Nacional y hay un gran interés por cuidar los caminos. Posiblemente los mejores ecologistas de Doñana sean las hermandades rocieras, aunque el riesgo de incendio siempre puede existir. Hay que ser prudente en las actitudes porque no se pueden sacar de contexto los problemas. Las hermandades han pasado por Doñana desde hace siglos, y algunas declaraciones del director de la Estación Biológica están fuera de lugar y queremos hablar con él. Lo ideal es que aumente la concienciación entre todos los rocieros, y que los casos aislados desaparezcan».



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