Cuando llega mayo

Los aromas y el calorcito de mayo, como cada primavera, van despertando poquito a poco esa esperanza dormida que anida en nuestros corazones. Golondrinas revolotean alrededor de todas las iglesias de Andalucía, las cigüeñas ya regresaron y campanitas y tamboriles nos alegran el alma, es EL ROCÍO, ya está aquí, ya es mayo, ya vamos perdiendo los cinco “sentíos” por ver a nuestra REINA, la VIRGEN DEL ROCIO, ya nuestros cuerpos, impacientes pensando en Ella, desean echarse a las arenas.
Está fresca la mañana, huele a romero, el tamboril al toque del Rocío y a compás con las campanas de la iglesia anuncia al pueblo que la Misa de Romeros ya va a empezar, por las calles aledañas acuden los romeros, guapas mujeres ataviadas, suenan cascos de caballos por el asfalto y el silencio de la mañana se va tornando alegre fiesta. Tras un año de espera despiertan los rocieros dejando huérfanas de medalla sus cabeceras.
La Eucaristía será el inicio de nuestro caminar, el inicio de la liturgia rociera, el encuentro con el Pastorcito, que de Su mano nos guiará hasta Ella.
Suenan los tamboriles y los cohetes en el cielo.
El Simpecado ya está en la Carreta…

“…Como palomas en el palomar,
Blanca Paloma entre lirios,
el Simpecao en la carreta está
dispuesto a hacer el camino,
los romeros la llevarán
por la arena y por los pinos,
como palomas en el palomar,
al Santuario Divino”.

Cohetes al cielo anuncian al pueblo que los rocieros se ponen en marcha, que un año mas acuden al encuentro con la Pastora Almonteña, en busca de esa Blanca Paloma que durante un año ha anidado en sus corazones y que, fieles a la cita, acuden a Sus pies.
El recogimiento se vuelve fiesta, a la voz del boyero los bueyes “uncíos” dan el primer tirón de la Carreta del Simpecado, abrazos y lágrimas, suenan las primeras sevillanas, los romeros tocan las palmas, el tamboril abre paso; desde una ventana una anciana sostiene un pañuelo cerquita de esos ojos que le hablan a la Virgen chiquita, amigos que se entregan medallas y una mujer, que entre lágrimas, señala a la Carreta para que la niña que tiene en brazos mire a la Virgen.
Mientras unos se alejan entre risas y cantes otros llorarán ahogando la pena de no poder ir, ¡que triste es la despedida!. Las calles del pueblo se vuelven tristes y todas apuntan inexorablemente en la misma dirección, esa que no pueden tomar. Se van las carretas. Las esquinas se llenan de suspiros y lágrimas contenidas porque este año… “Ella no ha querio”. “ Blanca mi Blanca Paloma no te olvides de mi aunque este año no me veas en Tu reja”.

“Pa que quiero mas tormento
que estar un año sin Verte,
dame fuerzas mi Rocío
pa soportar esta muerte”

Entre risas, alegres y felices, los romeros empiezan su caminar. El pueblo ya va quedando atrás aunque muchos de los que no irán acompañaran al Simpecado durante un buen rato hasta quedar en la linde del camino viendo alejarse la caravana que, entre cohetes, poco a poco va apagando sus cantes y jolgorio.

La Hermandad volverá a los caminos de siempre, los que durante años vieron pasar al mismo Simpecado. Son los senderos de siempre, viejos senderos por los que pasaron rocieros cuyas huellas ya el viento borró.
Los niños juegan junto a las carriolas a ser el mejor caballista, las niñas se atusan coquetamente el pelo que adornan con flores del camino; alguien corta romero para aquella peregrina y las sevillanas dedicadas a la Virgen inundan los caminos y la alegría de la caravana contagia a las amapolas que lucen un rojo más intenso y  la jara parece como si se hubiese perfumado para la ocasión, parece que las adelfas son mas señoriales, el campo estalla de flores.
Arenas soñadas, benditas arenas para el rociero que aún no sabemos qué tendrán para que año tras año las anhelemos. Allí se conjuga el verbo “compartir”. La bota “pal” boyero”, esa copita “pal amigo” y un sitio en la mesa para el peregrino, que… “donde comen tres comen cuatro”. Las vivencias del camino marcarán la senda de nuestras vidas. 

“Le hice un hueco en mi mesa
le di calor y cobijo,
no se si va de promesa,
él tampoco me lo dijo”

Otros despiertan cierto misterio andando despacito esos caminos, con humildad, tras la Carreta del Simpecado, en silencio van dibujando recuerdos, por cada paso una historia de las que el viento no es capaz de borrar, por cada paso una plegaria que se elevará hasta las marismas azules y cuando el Alcalde Carretas mande parar levantarán la mirada, “agarraos a la barra o al laito de la misma rueda”, y buscarán en el horizonte la espadaña de la Ermita, aunque saben que aún es imposible divisarla ellos la buscarán y asirán de nuevo su vara de eucalipto, bajarán la mirada y seguirán, pensativos, la “roá” que va dejando la rueda de la Carreta. 
Hermandades, romeros, peregrinos, viven la fe que da sentido al Rocío caminando hacia un mismo destino, hacia Ella.   
Por distintos caminos todos buscan a la Señora, unos cruzarán el Guadalquivir por Coria o irán por el Aljarafe, rezarán Salves que sonarán a gloria metidos en el “vao del Quema” y pasando por Villamanrrique dormirán junto a las cigüeñas de Palacio; otros cruzarán ese río, el Guadalquivir, en una barcaza por Sanlucar, frontera que separa lo bueno de lo divino, lucharán con grandes dunas de arenas, el Cerro del Trigo los verá sufrir y en Marismillas vivirán como ninguno la grandeza de Dios Padre Todopoderoso y ese momento en que el alma se llena de dulzura y se alivian los tormentos. 
Por Moguer llegarán la gente de Huelva. Gato y Bodegones verán el paso de miles de corazones anhelantes que buscarán esa Charca donde se desbordan las emociones y por Los Llanos, desde el Condao por el camino de los Taranjales, añejas hermandades abrirán la puerta de la Rocina para que el mundo entero pase a conocer la Gloria de la Virgen del Rocío. 
A todos les perfumará el mismo romero, pisarán las mismas arenas, les alumbrarán los mismos luceros, se abrigarán entre los mismos pinos y despertarán oyendo los mismos trinos. Aromas de marisma, amigos cantando a coro, vuelos de volantes, el compás con un tambor o sobre la mesa, oraciones cantadas, oraciones en silencio, oraciones solo con la mirada. 
Cuando el sol se vaya acostando y la tarde reciba a la luna se irán encendiendo las velas del Simpecao y los luceros, curiosos, se irán asomando uno a uno, como los peregrinos que van rodeando a la Carreta para cantarle a la Madre de Dios y rezar el Santo Rosario bajo el manto húmedo que trae la brisa marinera, momento de meditación, de amor, que alumbrará aún más nuestra fe. Más tarde, arrebujaos bajo la manta y con ecos de sevillanas cantadas despacito se escaparán algunas lagrimillas y pensarán que… 

“…esto si que es tener suerte
ser rociero en la vida
y cuando llegue la muerte
marcharse de romería
hasta el cielo para Verte”.

La marisma se despierta en paz, en calma, humean las candelas donde quemamos toda la retama que durante un año hemos ido acumulando en nuestros corazones; huele a café y entre sueños oyes esas notas mágicas del tamborilero tocando al alba y relinchos de caballos que te hacen abandonar el sueño para entrar en ese otro sueño durante tantos días esperado, anhelado, de volver a las arenas, alfombra del peregrino que termina a Sus pies. Se preparan las carretas, se recogen los enseres y se preparan los animales.

“Aurora,
consuelo del peregrino,
la luz que asoma en la aurora
es la fe del caminante,
que le anuncia que es la hora
de seguir para adelante”

Dura jornada espera. La luminosa mañana presagia un caluroso día. El sol, testigo del caminar de la Hermandad, desde todo lo alto verá la “pará” para rezar el Angelus ante el Simpecado, después sevillanas en la linde del camino y en los labios “Rocío, Rocío, Rocío”.
Avanzarán las carretas, caravana de carretas que son las cuentas de un rosario de amores, de cantes, salves y oraciones y ahí quedarán nuestras huellas por los carriles de mayo. Cada huella una oración, un recuerdo, un cante, un suspiro y un poquito menos “pa llegá al Rocío”.
Ya no importan el cansancio, el sufrimiento y las fatigas, ahora sí, ya no es un sueño, allá se ve el campanil, ¡qué importan los caminos!, Ella es nuestro camino, principio y fin, fin del camino rociero principio del camino de nuestra fe.
El sonido de las campanas de la ermita se va acrecentando, inconfundible y añorado repicar, ya se escucha el piar de las golondrinas que llegaron antes que nosotros, como cada año, para jugar con el Pastorcito, para hacerlo reír de vez en cuando.
Tiemblan nuestros corazones al ver que ya solo nos separan unos pasos, entras a Su casa entre escalofríos, ya la vista se te nubla un poco porque las lagrimillas que provocarán los últimos churretes empiezan a asomar, te acercas y te acercas, quieres llegar rápido a Su reja pero quieres saborear el momento y no sabes si seguir o pararte…

“…Abridme paso que vengo
a Verla
que es una pena que tengo
y se la quiero contar”

La ermita está a rebosar pero tú te encontrarás solo con Ella, cualquier rinconcito vale para rezar, buscarás en su mirada el sosiego que te serena el alma, notarás como se detiene el tiempo mientras le cuentas sin palabras cuánto la quieres y te sentirás como un hijo ante su Madre.

¡Cuanto tiempo Rocío sin ti!.

“…y todo lo dejo en ti,
todo lo pongo a tu lado,
en la Salve que no sé
en todo lo que te digo
y en todo lo que me callo.
La diversión, las promesas,
los buenos, los malos ratos,
la oración que acompañé
y la duda y el pecado.
Yo no sé si te valdrá
pero es todo lo que traigo.
Aunque en el fondo del alma,
como un rescoldo sagrado,
traigo también la esperanza
de mejorar con los años.
Ante tu nombre, Rocío,
me vacío sin engaños.”

En tu alma quedará grabada Su mirada serena, porque Ella te mira, claro que sí, con dulzura, directamente al corazón.
Como pública manifestación de agradecimiento a Almonte pasarán las Hermandades por su puerta, rendirán pleitesía a la Reina de las Marismas una a una. Simpecados cuajados de flores, tintineos de mulos y bueyes arrodillados, los romeros con sus mejores galas, sombreros al cielo, “Rocío, Rocío, Rocío”, entre un repique de campanas y vuelos de golondrinas, al fondo la marisma y en nuestros labios salves cantadas, salves rezadas y el saludo a la Señora, cualquier piropo vale, cualquier copla vale en la puerta de la Ermita, ahí nos dejaremos el alma gritando “Viva la Virgen del Rocío” y daremos vivas al Pastorcito y a Almonte y daremos los vivas mas sentidos del año a nuestra Hermandad.
Y será una fiesta, encuentros con amigos, encuentros esperados con anhelo, destrozaremos la añoranza y nos fundiremos en abrazos fraternos. Corto se hará el día y la noche, nos faltarán horas para compartir momentos con todos a los que queremos y el alba nos sorprenderá cantando despacito a la Señora.

Es Pentecostés en la marisma. Ya los Simpecados, tras los tamborileros y acompañados por los romeros, buscan la gloria misma; construirán un nido multicolor para que anide la Paloma, como un glorioso retablo de simpecados bañado por el sol, en los que la Virgen se mirará como si de cien espejos se tratase y donde se reflejará Su belleza.
En esa eucaristía se producirá el verdadero encuentro entre la Madre y sus hijos,
es ahí donde celebraremos la común-unión entre todos nosotros, como hermanos que lo somos en la Virgen del Rocío. Un corro de tamborileros hacen sonar sus flautas mientras cientos de cohetes pintan el cielo anunciando que terminó la Misa de Romeros. Tarde especial la del domingo, todo es como más sereno, a medida que el sol va declinando lo van haciendo los cantes, se van haciendo más “sentíos”, se va cantando más despacito, con más compás si cabe. Empiezan a aparecer los nervios, aunque ninguno quiera reconocerlo.
Por la aldea empieza a oírse el eco de las flautas, acompañan a los Simpecados, que entre antorchas se dirigen al Rosario. Esa inconfundible melodía del Rosario es como una mágica señal para que cesen los cantes, como un aviso de que la Paloma quiere abandonar su nido y de que es momento de oración.
Mientras, la emoción crece. Se agolpan los brazos en Su reja, el rosario esta a punto de terminar.
Ya nadie más cabe en la ermita, al fondo, entre esa nube de polvo, divisas a la Señora, el Simpecado de Almonte se hace un hueco, se abre paso como puede entre el gentío para llegar a Su lado. ¡Ya está dentro!.La impaciencia se acrecienta. Almonte decide, solo Almonte lo sabe, solo Almonte puede. Los almonteños, centinelas de la Señora, siempre saben qué hacer y quieren cogerla de nuevo.
Murmullos como un avispero. Un rumor clama en el aire la Virgen se esta moviendo, los almonteños, como una ola de amor, han “saltao” la reja. La espera ha terminado.
La Paloma sale de su nido para posarse sobre los hombros de Almonte y anidar en mi corazón porque los almonteños lo han “querío”. Repicar de inconfundibles campanas, plegarias, rezos, sudores en los costeros y manos en los varales, oraciones y salves en miles de labios que terminarán entre llantos que ahogarán tu voz al querer gritar Paloma, Blanca Paloma. La saludarán la luna y los luceros, la mecerá el viento y la besará el sol con la luz de la aurora cuando, de “lao a lao” entre salves encendidas, buscará esos cien espejos en los que mirarse. Y la alegría se desbordará cuando se mire en el tuyo, en tu Simpecado, a las claritas del día y tus lágrimas de alegría se tornarán llanto amargo cuando Almonte decida retirarla y entonces querrás asirte a Sus andas, meterte debajo, sufrir tú también en los costeros…

“…pero tu debes saber
y tienes que respetar
y entenderlo amigo mío,
que sea Almonte quién La lleve
el lunes por El Rocío”

Nuestros corazones irán con Ella y Ella se llevará nuestros suspiros. Seguiremos soñando para seguir sintiendo que La estamos llevando.
El calor aprieta, el sol ya está “en to lo alto” y con lágrimas en los ojos iremos a despedirnos de Ella, “arrópanos con Tu manto”, “que no sea larga la espera”, “salud pa otro año Verte”, “protege a mi gente Madre mía”. Y nos La traeremos con nosotros cuando vengamos de vuelta y en el camino, en un silencio íntimo, le iremos contando todas esas cosas que no supimos contarle y nos iremos llenos de Ella.
Y entonces nos daremos cuenta de que ya solo nos queda el recuerdo y un año entero de espera y empezaremos, una vez mas, a soñar con que llegue Mayo.
Y es que en el mes de Mayo todo se convierte en ROCÍO.

Argaijo (Miembro del Foro)

 



Foro del Rocío

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