1 millón + 1 – Yo me colé en el Rocío

Ligero de equipaje,
sólo con una manta…
Me quemaba el deseo
de proseguir mi marcha.
Camino del Rocío
hacia la Ermita Blanca.
Jerónimo Bernabeu

Fue toda una sorpresa.. ¡Vente al Rocío! Me dijo una voz al teléfono. Ni corto ni perezoso me puse en camino. Como dice el poeta “Polvo, sudor y lágrimas”. Esta es mi primera experiencia: “polvo y arena” en la Aldea; “sudor” por ser final de mayo; “lágrimas” por que al llegar a la Ermita y saludar a la Virgen del Rocío, sólo me salió decir: “ya estoy aquí” y me saltaron lagrimones de complacencia.
 Después, todo convivencia, hermandad, acogida, rezos, cantos…El Rocío es un ir y venir de gentes que, a primera vista, no sabes a dónde van, pero que todos, ¡todos!, van a verla a “Ella”, a la Blanca Paloma, la más bella, la más querida.
 Entrar en el Rocío es estar en la “nube”, no sólo la que produce la arena de sus calles, sino en la nube del continuo rezo, -Angelus, Salves, Avemarías-, sin rezar, del continuo abrazo y saludo, del continuo vivir la “hermandad” en cada Hermandad.
 Se empieza con la presentación a la Virgen, uno se presenta con lo mejor que uno tiene, con lo mejor que uno puede, por eso lucen, durante horas sus mejores galas, sus mejores vestidos, sus mejores caballos, sus mejores cantos -con los piteros y tamborileros-, es que van a “presentarse” a Ella, a la Reina de las Marismas, es la Hermandad entera la que se postra, como los bueyes de su “Simpecado” ante la Virgen del Rocío, que las recibe con el saludo amigo de la Hermandad Matriz de Almonte. Todo está bajo la mirada atenta y expectante de cientos de visitantes, que ven el cariño y esfuerzo de los “rocieros”ante la Ermita de sus sueños.
 Y, a esperar la Misa Solemne en el Real, la preside el Obispo de Huelva, D. José Vilaplana, le acompañan los curas-hermanos, que se cuentan por cien. A destacar, la homilía, por concisa, cercana, honda y llana, todos la entienden, y todos entienden que el Rocío es un Hospital para las almas. Los cantos, el colorido de los trajes y vestidos andaluces, la profesión de fe de los 107 Hermanos Mayores y el calorcito de una mañana rociera, hacen del encuentro más importante para la vida del cristiano, una experiencia inolvidable de hijos junto a la Madre del Pastorcito Divino, que se hace Jesús-Eucaristía.
Ya se ha cumplido media etapa, queda para media noche el rezo del Santo Rosario, como se hace todas las noches en el camino, en el que se envuelve, cada avemaría, con una súplica y un recuerdo, con alegrías y esperanzas. Y todos tras el “Simpecado” recorren las calles de la Aldea, pasando por la Ermita blanca, para que Ella recoja el “buenas noches” de fidelidad. Esa noche es la noche más larga del Rocío, porque esa noche “nadie la debe dormir”, ha salido a la calle la Blanca Paloma para visitar a cada una de las Hermandades, a cada uno de los rocieros y por eso hay que esperarla, hasta que llegue la aurora, y el sol y ¡lo que sea!. Espera que se hace eterna, porque todos quieren tenerla lo más cerca para posible verla, ¡porque es la más bella! Ellos fueron a verla a la ermita y Ella les regala y devuelve la visita, y en cada parada, llevandola en volandas, se acerca y se le saluda: “Dios te salve, Reina y Madre…” y el delirio llega cuando suenan los ¡VIVAS! Viva la Virgen del Rocío, Viva la Blanca Paloma, Viva la Reina de las Marismas, Viva la Madre del Pastorcito Divino, Viva la Patrona de Almonte, Viva la Hermandad Matriz, Viva la Hermandad de Puerto Real, ¡Y que viva la Madre de Dios!- cuantas más veces mejor- Y saltan las lágrimas, los abrazos, los besos, las alegrías. ¡Ha estado con nosotros la más bonita de las Madres” ¡Mi Madre! Y vuelta a la Hermandad y se hace fiesta y se celebra y se reza. Misión cumplida, el corazón estalla, ¡Otro año más en el Rocío, ya hemos estado con la Virgen del Rocío! 
 

 Yo me colé este año, como un rociero más, pero me encontré con Pedro,-qué buen Cura- con Antonio -Hermano Mayor- y su mujer, con Joaquín y Mª Ángeles, con Pedro y Carmen -mis padrinos rocieros- con Carlos y Antonia, con María y Miguel, con Manolo y Rafael el Maño, con -aquí a tantos que no recuerdo su nombre pero si tengo presentes sus rostros -perdón por ser reiterativo- “rocieros” con la Hermandad de Puerto Real, -qué buena gente son, como decimos en mi tierra- qué bien me lo han echo pasar – qué contestos estaban por verle feliz – y he conocido a jóvenes rocieros: José ramón y Lourdes, a Morilla, José y Vero, a Rocío y Javier… Me sale el darles las gracias, pero como me dijo un rociero, aquí no se dan las gracias, aquí se dice ¡hasta luego!
 Fuimos “Un millón y 1 más”, que ha descubierto que el Rocío no es como lo pintan los Medios de Comunicación, sobre todos las “Teles”. El Rocío es elegancia, fervor, acogida, respeto, oración, hasta las “sevillanas” saben a rezo, hermandad, regalo, don, belleza, abrazo y beso con sabor a cariño y corazón. El Rocío no es follón y juerga, alboroto y desenfreno, “famosillos y famosillas”, que por cierto, no los he visto por la Ermita del Rocío, no es lo nos quieren presentar y nos presentan. Lo siento por los que luchan en querer desarraigar una fe que es vida, que es corazón, que es hondura, que es cariño y es oración. Que hagan el “camino” y descubrirán lo que es el ROCÍO. Yo me colé, y ¡cómo lo he disfrutado!

Oración. Soledad.
Aromas de plegaria.
Incienso de los humos
primeros de fogata.
Cantar y copla. Sombra
que poco a poco avanza.
Jerónimo Bernabeu

Agustín Fdez Buj
http://revistaecclesia.com/content/view/18078/1/

Foro del Rocío

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