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LA CAPILLA del FORO - Lecturas del dia · Conversación archivada

Viernes 12 de Junio de 2020

Iniciada por jartivle · 11 de junio de 2020, 17:59 · 2 mensajes

jartivle

Mensaje #1
Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes (19,9a.11-16): En aquellos días, cuando Elías llegó a Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo: «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!» Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva. Entonces oyó una voz que le decía: «¿Qué haces, aquí, Elías?» Respondió: «Me consume el celo por el Señor, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derruido tus altares y asesinado a tus profetas; sólo quedo yo, y me buscan para matarme.» El Señor dijo: «Desanda tu camino hacia el desierto de Damasco y, cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén.» Palabra de Dios Salmo Sal 26,7-8a.8b-9abc.13-14 R/. Tu rostro buscaré, Señor Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.» R/. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches. R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/. Tu rostro buscaré, Señor Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,27-32): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio." Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.» Palabra de Dios Gloria a Ti, Señor Jesús

jartivle

Mensaje #2
esús aborda en el evangelio de hoy dos asuntos muy actuales: las pasiones afectivas y los conflictos matrimoniales. ¿Qué dice en concreto el Maestro acerca de todo esto? ¿Cómo debes conducir tus impulsos y agitaciones afectivas? ¿Desde qué criterios debes afrontar una presunta ruptura matrimonial? Controla tu mirada. A través de ella entras en contacto con lo que te rodea. Lo que no ves, no existe (para ti). Y lo que ves, o te atrae o te repugna. Decían los antiguos: “Ubi amor, ibi oculos”. En traducción libre podría significar que, si algo te atrae, en ello fijas tu atención. Lo visto se transforma en imagen y la imagen, cuando resulta atractiva, puede suscitar el deseo de posesión. La mirada, así pues, pone en movimiento un proceso psicológico automático, en ocasiones difícil de detener. Y puede arrastrarte hacia un riesgo real de pecar. El 2 libro de Samuel lo evidencia cuando describe el inicio del pecado de David: Su mirada curiosa hacia una mujer hermosa desencadenó una serie de consecuencias fatales, incluido el homicidio, además del adulterio y la mentira (cf. 2 Sam 11, 2 y ss). Es ese el sentido que Jesús, en este evangelio, da aquí a ese tipo de miradas que hacen caer. A nadie se le ocurre tomar al pie de la letra llevar a cabo la mutilación que indica Jesús. Esa exageración semita solo pretende subrayar la radicalidad y la contundencia con que debes actuar, cuando tus sentidos te arrastren hacia un placer desordenado que puede destruirte: ¡Corta! Protege el amor en el matrimonio. Jesús contradice frontalmente a los fariseos. Frente a quienes interpretaban el tema del divorcio desde Deuteronomio 24, 1, que permitía al varón expulsar a la mujer (divorciarse de ella) con la condición de darle un documento de libertad, Jesús es claro y contundente: lanza una llamarada profética en favor de la indisolubilidad matrimonial. Con ello, reinterpreta y mejora la ley mosaica de manera sorprendente: apoya la dignidad de la mujer y defiende el vínculo matrimonial, no como un derecho del uno sobre la otra, sino como unidad original y responsable entre hombre y mujer. ¿No es ese precisamente el sello del auténtico amor? Con esta exigencia, Jesús "salva el amor" de todo lo que, tan fácilmente, lo puede adulterar y destruir. Pero hay que leer este pasaje con su complemento: la actitud respetuosa, comprensiva y justa de Jesús para con la mujer adúltera (Juan 8, 1-11). Sin regañarle, la perdona. Sin banalizar, le manda que no vuelva por malos caminos.

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