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LA CAPILLA del FORO - Lecturas del dia · Conversación archivada

LECTURAS DE HOY  LUNES 3 DE OCTUBRE

Iniciada por betania26 · 3 de octubre de 2005, 11:51 · 2 mensajes

betania26

Mensaje #1
Primera Lectura Lectura del libro del profeta Jonás 1, 1-16; 2, 1. 11 El Señor le dirigió la palabra a Jonás, hijo de Amitay, y le dijo: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predica en ella que su maldad ha llegado hasta mí».  Se levantó Jonás para huir  a Tarsis, lejos del Señor,  y llegó a Jafa, donde encontró un barco que salía para Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para dirigirse a Tarsis, lejos del Señor. Pero el Señor desencadenó un gran viento sobre el mar y provocó una tormenta tan fuerte que el barco estaba a punto de naufragar. Los marineros tuvieron miedo y se pusieron a invocar cada uno a su dios; luego echaron al mar  la carga para aligerar la nave. Mientras tanto,  Jonás había bajado al fondo  del barco, se había acostado  y dormía profundamente. El capitán se le acercó y le dijo: «Qué haces aquí durmiendo? Levántate e invoca a tu Dios, a ver si él se compadece  de nosotros y no perecemos». Luego se dijeron unos a otros: «Echemos suertes para ver quién tiene la culpa de esta desgracia«. Echaron suertes y le tocó a Jonás. Entonces le dijeron: «Dinos por qué nos ha sobrevenido esta desgracia. ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?». Él les respondió: «Soy hebreo y adoro al Señor, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra». Entonces aquellos hombres tuvieron mucho miedo y le dijeron: «¿Por qué has hecho esto?»  (Pues él acababa de decirles  que iba huyendo del Señor).  Y como el mar seguía encrespándose, le preguntaron: «¿Qué hemos de hacer contigo para que el mar se calme?»   El les respondió: «Levántenme y arrójenme al mar, y el mar se calmará, pues sé que por mi culpa  les ha sobrevenido  esta tormenta tan fuerte». Los hombres se pusieron a remar para alcanzar la costa, pero no pudieron, porque el mar seguía encrespándose en torno a ellos. Entonces invocaron al Señor, diciendo:   «Señor, no nos hagas morir  por culpa de este hombre, no nos hagas responsables de la muerte de un inocente, ya que es clara tu voluntad». Entonces levantaron a Jonás y lo arrojaron al mar;  y el mar calmó su furia.  Y aquellos hombres temieron mucho al Señor;  le ofrecieron un sacrificio y le hicieron promesas. Dispuso el Señor que una ballena se tragara a Jonás, el cual estuvo en el vientre de la ballena tres días y tres noches.  Entonces el Señor le ordenó a la ballena que vomitara a Jonás en tierra firme. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Del Salmo 2 En el peligro grité al Señor y me atendió. En el peligro grité al Señor  y me atendió. Desde el vientre del abismo te pedí auxilio y me escuchaste. En el peligro grité al Señor y me atendió. Me habías arrojado al fondo, en alta mar, me rodeaba  la corriente, tus torrentes  y tus olas me arrollaban. En el peligro grité al Señor y me atendió. Entonces pensé: Me has arrojado de tu presencia; ¿quién pudiera ver otra vez  tu santo templo? En el peligro grité al Señor  y me atendió. Cuando se me acababan las fuerzas, invoqué al Señor y llegó hasta ti mi oración,  hasta tu santo templo. En el peligro grité al Señor  y me atendió. EVANGELIO + Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 25-37 En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: «Maestro, ¿qué debo hacer  para conseguir la vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Qué es lo que está  escrito en la ley?  ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  con toda tu alma, con todas  tus fuerzas y con todo tu ser; y a tu prójimo como a ti mismo». Jesús le dijo: «Has contestado bien;  si haces eso vivirás». El doctor de la ley para justificarse, le preguntó a Jesús:

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Mensaje #2
«¿Y quién es mi prójimo?» Jesús le dijo: «Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones los cuales le robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo un levita que pasó por allí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente, sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: “Cuida de él y lo que gastes demás te lo pagaré a mi regreso”. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?» El doctor de la ley le respondió: «El que tuvo compasión de él». Entonces Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo». Palabra del Señor.

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